barrio de Pacífico

Pacífico

El nombre nació en 1865 en una sola calle, dedicada a la campaña naval española contra Chile y Perú (1864-1866). Después de la Guerra Civil, el Ayuntamiento le quitó ese nombre a la vía principal y se lo dio a Barcelona, pero para entonces el barrio ya se llamaba así y el nombre se quedó.

Antes de las casas, esto era el Olivar de Atocha y campo al sur del Retiro, atravesado por el viejo camino de Vallecas, la salida de Madrid hacia el levante. Cuando llegó el ferrocarril a Atocha, el terreno se llenó de talleres, almacenes y cocheras: la calle de Cocheras recuerda los dos depósitos de tranvías que aquí hubo desde 1879, y la calle del Comercio nombra sin rodeos lo que se hacía en la zona. Al urbanizarse, en el último cuarto del XIX, vino a vivir gente obrera, y una sociedad filantrópica, la Constructora Benéfica —⁠que el vecindario llamaba «La Caridad»⁠—⁠, levantó en 1883 sus primeras casas baratas: de ahí la calle de la Caridad, donde aún quedan dos de aquellas viviendas en pie. El callejero se repartió entre la guerra que dio nombre al barrio y la cultura. Por un lado, los marinos y combates del Pacífico: la calle de Abtao, por el combate de 1866 frente a esa isla chilena; Sánchez Barcáiztegui, el capitán que mandó la fragata Almansa en el Callao; y el general Velarde, que sustituyó en 1943 a la antigua calle de la Marina Española. Por otro, los hombres de letras: Antonio de Nebrija, que escribió la primera gramática del castellano en 1492; Téllez, el apellido de Tirso de Molina; Narciso Serra, dramaturgo, rotulado el día exacto de su cumpleaños; y Gutenberg, el de la imprenta. Y los del Real Jardín Botánico: el botánico Cavanilles, cuyo apellido los vecinos pronunciaban «Cabanilles», con b, hasta que el Ayuntamiento puso orden en 1880. Pegada al barrio, la Real Fábrica de Tapices dejó su huella en dos nombres: la calle de Vandergoten, por los maestros tapiceros flamencos que Felipe V trajo en 1720, y la de Fuenterrabía, que bordea el edificio neomudéjar de la fábrica. Donde antes hubo almacenes y muelles de tren, los Docks, hoy se abren la plaza de Daoíz y Velarde y la calle de León Gil de Palacio, el que hizo la maqueta de Madrid de 1830. Y en una placa reciente, la plazuela de la Doctora Gabriela Morreale, la química que trajo a España la prueba del talón. En el barrio que se llama como un océano, los nombres de agua se cuentan con los dedos: el Alberche, río afluente del Tajo, y poco más.

Calles

Todas las calles del barrio de Pacífico.