Pasaje de Cavanilles
Retiro · Pacífico
El pasaje toma el nombre de la calle en la que se abre, Calle de Cavanilles, rotulada el 21 de julio de 1880 en honor de Antonio José Cavanilles y Palop (Valencia, 16 de enero de 1745 – Madrid, 5 de mayo de 1804), botánico ilustrado y sacerdote que dirigió el Real Jardín Botánico de Madrid desde 1801 hasta su muerte. El pasaje es una vía interior accesible desde el número 48 de la calle, que salva un desnivel mediante 16 escalones y da acceso a un conjunto de viviendas de una planta en el interior de la manzana.
La Calle de Cavanilles, y por extensión este pasaje, lleva ese nombre desde el 21 de julio de 1880. Las fuentes de Peñasco-Cambronero y Répide recogen que la vía se conocía anteriormente con la grafía «Cabanilles», reflejo de la vacilación ortográfica del apellido en el siglo XIX, aunque el referente homenajeado es siempre el mismo. La denominación se concentra en el barrio de Pacífico, al sur del parque del Retiro, una zona incorporada tardíamente al ensanche y en la que conviven topónimos de militares, científicos y geógrafos del XIX. Antonio José Cavanilles y Palop se ordenó sacerdote en Oviedo en 1772 y viajó a París en 1777 como preceptor de los hijos del duque del Infantado. Allí estudió botánica con André Thouin y Antoine Laurent de Jussieu, y publicó entre 1785 y 1790 sus *Monadelphiae classis dissertationes decem*, que lo situaron entre los primeros en aplicar en España la taxonomía linneana. De vuelta en Madrid, completó las *Icones et descriptiones plantarum* (1791-1801) y las *Observaciones sobre la Historia Natural del reino de Valencia* (1795-1797). En 1801 sucedió a Casimiro Gómez Ortega como director del Real Jardín Botánico, cargo que ocupó hasta su muerte el 5 de mayo de 1804. Su herbario, dibujos originales y biblioteca quedaron depositados en esa institución.
El pasaje es una vía interior de unos 40 metros que, partiendo del número 48 de la Calle de Cavanilles, desciende mediante una escalera de 16 escalones para cruzarse perpendicularmente con el Callejón de Cavanilles, formando una planta en cruz. Las viviendas que lo bordean, de una sola planta, responden a la topografía original del terreno, que la nivelación posterior de las calles del entorno —Sánchez Barcáiztegui, Valderribas— dejó en un nivel inferior al del resto del barrio. Secretos de Madrid (2014) documentó la precariedad de las construcciones y la ausencia de alumbrado público en el tramo interior.
El pasaje forma una planta en cruz con el Callejón de Cavanilles y sus viviendas quedan a un nivel inferior al de la calle porque la nivelación del ensanche rebajó el terreno circundante, atrapando el interior de la manzana en la cota original del campo.
Sus nombres
- Pasaje de CabanillesAntes de 1880