Calle de Sánchez Barcáiztegui

Retiro · Pacífico

La calle lleva el nombre de Victoriano Sánchez Barcáiztegui (Ferrol, 23 de abril de 1826 – Motrico, 26 de mayo de 1875), capitán de navío de primera clase de la Armada española que ganó renombre en la batalla del Callao (2 de mayo de 1866) al mando de la fragata Almansa. Murió en combate cuando un proyectil carlista lo alcanzó a bordo del vapor Colón frente a Motrico. El gobierno le concedió a título póstumo los honores de contralmirante y fue enterrado en el Panteón de Marinos Ilustres de La Carraca (San Fernando, Cádiz).

Victoriano Sánchez Barcáiztegui ingresó en la Armada como guardiamarina el 31 de enero de 1839, con doce años. Sirvió en Cuba, en la protección de los Estados Pontificios (1849) y en la Estación Naval del Río de la Plata. En el combate del Callao, el 2 de mayo de 1866, mandaba la fragata de hélice Almansa bajo las órdenes de Casto Méndez Núñez. El buque encajó cerca de 160 impactos de la artillería costera peruana; un proyectil de grueso calibre provocó un incendio que avanzaba hacia el pañol de pólvora. Cuando sus oficiales le comunicaron la necesidad de inundarlo, respondió con la frase que le dio celebridad: «Hoy no es día de mojar la pólvora.» La tripulación sofocó el fuego manualmente mientras la fragata seguía en posición y el barco volvió a la línea de combate en media hora. Por esa acción ascendió a capitán de navío por Real Orden de 20 de junio de 1866. En la Tercera Guerra Carlista asumió el mando de las fuerzas navales del Cantábrico. El 26 de mayo de 1875 un cañonazo disparado desde Motrico lo mató en el acto a bordo del vapor Colón; tenía 49 años. El rey Alfonso XII le erigió una estatua en Ferrol en 1881. La Armada bautizó con su nombre un aviso botado en 1876 y un destructor clase Churruca botado en 1926. Las calles de Madrid, Ferrol, Cádiz y Manila perpetúan su nombre. El barrio del Pacífico, en el distrito de Retiro, concentra desde la segunda mitad del siglo XIX un nutrido repertorio de topónimos militares y navales del período isabelino y de la Restauración. La rotulación de esta calle responde al patrón habitual del nomenclátor madrileño: rendir homenaje a mandos caídos en acción poco después de su muerte. No hay constancia documental del año exacto de la rotulación, aunque el contexto histórico apunta a la segunda mitad de la década de 1870.
En el combate del Callao, cuando el incendio amenazaba el pañol de pólvora de la Almansa y sus oficiales insistían en inundarlo, Sánchez Barcáiztegui rechazó la orden con la frase: «Hoy no es día de mojar la pólvora.» La tripulación apagó el fuego manualmente mientras el buque seguía disparando; la fragata regresó a la línea de batalla treinta minutos después.
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