Plaza de Mariano de Cavia

Pacífico·Niño Jesús

La plaza honra a Mariano Francisco de Cavia y Lac (Zaragoza, 1855 – Madrid, 1920), periodista considerado por sus contemporáneos el escritor de prensa más influyente de la Restauración. Trabajó tres décadas en los diarios liberales madrileños de mayor tirada y convirtió el artículo de periódico en un género literario reconocible. La RAE lo eligió por unanimidad para el sillón A en 1916, pero murió sin tomar posesión. ABC instituyó el Premio Mariano de Cavia dos días después de su muerte, en 1920, como galardón anual al mejor artículo periodístico en lengua española.

El 25 de noviembre de 1891, los madrileños desayunaron con la noticia de que el Museo del Prado ardía. La crónica, publicada en El Liberal, describía las salas tomadas por el fuego, los cuadros perdidos, el humo sobre el paseo. Al día siguiente, el mismo periódico publicaba un artículo titulado «¿Por qué he incendiado el Museo del Prado?»: el incendio nunca había ocurrido. Su autor lo había inventado para sacudir a unas autoridades que no movían un dedo después de dos fuegos reales ese mismo año. El truco funcionó, y forzó reformas concretas en el edificio. Quien firmaba aquella crónica era Mariano de Cavia, nacido en Zaragoza en 1855. Estudió Derecho sin terminarlo y hacia 1881 se mudó a Madrid, donde firmó durante décadas en los grandes diarios liberales. Bajo el seudónimo «Sobaquillo» escribía crónicas taurinas con una ironía que enganchaba incluso a quien no seguía los toros. La Real Academia lo eligió por unanimidad en 1916, pero su salud le impidió tomar posesión. Murió en 1920, y dos días después ABC creó el Premio Mariano de Cavia, aún hoy uno de los galardones más antiguos del periodismo español. La Plaza de Mariano de Cavia ocupa el vértice donde se encuentran el Paseo de la Reina Cristina y la Avenida de Menéndez Pelayo, entre los barrios de Pacífico y Jerónimos. Desde 1962 la preside una fuente de aves en vuelo.
El 25 de noviembre de 1891 Cavia publicó en El Liberal una crónica ficticia sobre un incendio que había arrasado el Museo del Prado durante la noche. La alarma fue tal que vecinos y autoridades acudieron al edificio. Al día siguiente publicó «¿Por qué he incendiado el Museo del Prado?», donde explicaba que su propósito era forzar reformas que dos incendios reales (julio de 1891) no habían conseguido. Las autoridades actuaron: nueva cubierta, desalojo de los pisos superiores, modernización de la calefacción.

Sus nombres

  • Glorieta de María Cristinaanterior a c. 1920
Personas Escritores y artistas origen confirmado
Ver fuentes (6)