Calle de Santa Isabel

Barrio de las Letras · Embajadores

El nombre procede del Real Monasterio de Agustinas Recoletas de la Visitación de Santa Isabel, instalado en la calle en 1610 sobre el solar confiscado al secretario real Antonio Pérez. El topónimo desplazó al anterior «calle de Antonio Pérez», que había identificado el paraje desde finales del siglo XVI.

La calle desciende en suave pendiente desde la plaza de Antón Martín hasta la glorieta del Emperador Carlos V, paralela a Atocha y en el límite entre los barrios de las Letras y Lavapiés. Su perfil actual se fraguó en varias fases: a finales del XVI apenas era el camino que bordeaba la finca de recreo de Antonio Pérez, secretario de Felipe II, cuya «casilla» —⁠así la llamaba él con falsa modestia, aunque tenía cuatro torres, jardines y huertas⁠— ocupaba aproximadamente media manzana, visible aún en el plano de Texeira (1656) como estructura preexistente al convento. En 1589, el agustino beato Alonso de Orozco fundó en la calle del Príncipe, sobre la casa de Prudencia Grillo —⁠viuda genovesa convertida en monja⁠—⁠, el primer convento de agustinas recoletas de España, bajo la advocación de la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel. En 1610 la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, trasladó a las monjas al solar de la casilla confiscada, les creó el Patronato Real y cambió la denominación del conjunto a Santa Isabel. Con ese traslado la calle adoptó el nombre que conserva. La iglesia, proyectada por Juan Gómez de Mora, empezó a construirse en 1640 y se terminó hacia 1665-1667 bajo Jerónimo Lázaro Goiti y su hijo Pedro. Felipe II había fundado en 1595, sobre parte del mismo solar, el Colegio de Santa Isabel para la educación de niñas huérfanas, institución que pervive como colegio de la Asunción. A lo largo del siglo XVIII la calle adquirió una segunda vocación sanitaria: Carlos III encargó a Francisco Sabatini el Hospital General (1769-1788), cuyo volumen descomunal —⁠superaba en proyecto al Palacio Real⁠— nunca se concluyó. El edificio pasó a ser Hospital Provincial y en 1988 abrió como Museo Reina Sofía, cuya fachada lateral da a la calle. También en estos años operó en el inmueble el Real Colegio de Cirugía de San Carlos, germen de la Facultad de Medicina. La apertura al sur fue tardía: hasta 1882 la calle carecía de salida y terminaba en el muro del colegio de San Carlos. Ese año, siendo alcalde José Abascal, se perforó el tramo final hasta la glorieta de Atocha, con una lápida que lo conmemora. Ya en el siglo XX se añaden el Mercado de Antón Martín (1934), construido para regularizar los puestos callejeros que cubrían la acera, y el cine Doré (1912), hoy sede de la Filmoteca Española. El Instituto Oftálmico lo fundó la reina María Victoria, esposa de Amadeo I. Entre 1931 y 1946 ejerció como capellán y rector-administrador del Patronato de Santa Isabel el sacerdote Josemaría Escrivá de Balaguer, canonizado en 2002. La iglesia fue incendiada en julio de 1936 y reconstruida en 1946.
El 18 de septiembre de 1839 murió en el número 13 de esta calle Teresa Mancha de Bayo, musa y expareja del poeta José de Espronceda. Según los cronistas, Espronceda pasó la noche aferrado a los barrotes de la ventana contemplando el cadáver desde la calle. Semanas después publicó el «Canto a Teresa», segundo canto de El diablo mundo, el poema más célebre del Romanticismo español.

Sus nombres

  • Calle de Antonio Pérezsiglo XVI (último tercio) – c. 1610
  • Calle de Santa Isabelc. 1610 – actualidad
Religión y devoción Santos origen disputado
Ver fuentes (10)