Calle de Buenavista

Barrio de las Letras · Embajadores

El nombre deriva de la Virgen llamada Nuestra Señora de Buenavista, cuya advocación surgió de una leyenda familiar: un caballero del linaje Castellanos, con casa solariega en esta misma calle del barrio de Embajadores, recuperó en Algeciras una talla mariana robada por un musulmán atravesándole el pecho con una flecha. La puntería le valió el sobrenombre de «Buenavista», que pasó a la imagen y de ahí a la vía.

La calle discurre en el barrio de Embajadores del distrito Centro, entre las calles de Santa Isabel y de la Fe. La tradición la sitúa en el perímetro de la antigua judería madrileña y en el corazón del Madrid popular de los siglos XVII y XVIII. La historia del nombre arranca en la casa solariega de los Castellanos, familia establecida en esta vía. Según el relato recogido por Pedro de Répide y sintetizado por Isabel Gea Ortigas, un miembro de ese linaje se encontraba en Algeciras cuando vio a un moro que huía con una escultura de la Virgen. Disparó un único flechazo que atravesó el pecho del ladrón. A raíz del lance, el caballero recibió el apodo de Buenavista y la imagen tomó el nombre de Nuestra Señora de Buenavista o de los Castellanos. Trasladada a Madrid, la talla quedó instalada en la capilla de la casa familiar, y la calle empezó a conocerse por la advocación que allí se veneraba. La imagen permaneció en la capilla privada de los Castellanos durante generaciones. En algún momento anterior al siglo XIX fue llevada a la iglesia de la Trinidad, en la calle de Atocha. A mediados del XIX, el escritor y arqueólogo Basilio Sebastián Castellanos de Losada (Madrid, 1807–1891), descendiente del linaje, costeó de su propio bolsillo el traslado de la escultura a la iglesia de Chamberí, donde se perdería su rastro documental. La calle mantuvo sin interrupción el nombre de Buenavista al menos desde el siglo XVII. Su trazado no figura con identificación propia en el plano de Teixeira (1656), cuya escala y área de representación en la zona sur dificultan la lectura de callejones menores; tampoco se ha localizado en fuentes accesibles una mención explícita en el plano de Espinosa de los Monteros (1769), aunque la urbanización de la zona era ya densa en esa fecha. A finales del siglo XX el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid propuso demoler las hileras de casas entre las calles de Buenavista y Zurita para abrir un bulevar de Lavapiés. La presión vecinal revirtió la decisión y la calle conservó su fisonomía.
Basilio Sebastián Castellanos de Losada, primer catedrático público de Arqueología en España y director del Museo Arqueológico Nacional entre 1886 y 1891, era descendiente del linaje que dio nombre a la calle. Pagó él mismo, ya en el siglo XIX, el traslado de la imagen familiar desde la iglesia de la Trinidad hasta la iglesia de Chamberí.

Sus nombres

  • Calle de Buenavistasiglo XVII – actualidad
Religión y devoción Vírgenes y advocaciones origen disputado
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