Calle de Zurita

Barrio de las Letras · Embajadores

El nombre alude a los descendientes de Jerónimo Zurita y Castro (Zaragoza, 1512 – 1580), primer cronista oficial del Reino de Aragón y secretario de Felipe II en el Consejo de la Inquisición. La tradición transmitida por Peñasco y Cambronero (1889) sostiene que esos descendientes tuvieron casas en esta vía, que anteriormente se llamaba del Cuervo. La sustitución del nombre primitivo por Zurita se constata ya en el plano topográfico de Espinosa de los Monteros (1769), lo que sitúa el cambio entre mediados del siglo XVII y mediados del XVIII.

La calle de Zurita discurre en dirección noreste-suroeste dentro del barrio de Embajadores, desde la calle de Santa Isabel hasta la de Argumosa, cruzando la de la Fe y la de la Torrecilla del Leal. Peñasco y Cambronero registraron en 1889 antecedentes de construcciones particulares desde 1771, lo que indica que la calle estaba ya consolidada edificatoriamente a mediados del siglo XVIII, aunque el nombre Zurita la precedía. El referente nominal es Jerónimo Zurita, figura central de la historiografía española del siglo XVI. Nacido en Zaragoza en 1512, estudió en Alcalá de Henares, ejerció cargos en la administración aragonesa y en 1548 fue nombrado cronista mayor del Reino de Aragón por las Cortes. Sus Anales de la Corona de Aragón (1562-1580), redactados tras consultar archivos en Nápoles, Roma, Flandes y Sicilia, establecieron la práctica de la crítica documental en la historiografía peninsular. En 1566 Felipe II lo nombró secretario del Consejo de la Inquisición y de su Cámara, con lo que Zurita se convirtió en hombre de confianza de la corte madrileña. Murió en Zaragoza en noviembre de 1580. Que el propio Zurita residiera en esta calle no consta en ninguna fuente directa. La tradición, recogida de forma indirecta por Peñasco y Cambronero y luego repetida por los comentaristas posteriores, atribuye el nombre a sus descendientes, que habrían tenido casas en la vía. El mecanismo no es infrecuente en la Madrid de los siglos XVII y XVIII: el apellido de un funcionario o letrado vinculado a la corte quedaba pegado al tramo donde vivía su familia, y el nombre popular sobrevivía al olvido del personaje concreto. En el plano de Pedro Teixeira (1656) la calle figura como «Curvo», transcripción probable de «Cuervo», su denominación anterior. En el plano de Espinosa de los Monteros (1769) ya aparece como Zurita, lo que acota el cambio de nombre al período 1656-1769. No se conoce ningún acuerdo municipal que formalizara ese cambio; debió de consolidarse por uso. Mesonero Romanos menciona la calle en su descripción del barrio de Lavapiés (El antiguo Madrid, 1861) como una de las vías características de los barrios bajos, sin añadir datos sobre su nombre. El fragmento es: «la de Zurita, los Tres Peces, la Esperanza y demás contiguas», y apunta que «nada tenemos que recordar» en ellas, lo que confirma su condición de calle densa y humilde, sin edificios singulares a mitad del siglo XIX. Su vocación histórica es la del vecindario artesanal y popular que caracterizó Embajadores y Lavapiés desde el siglo XVII. En el número 20 funciona desde diciembre de 2013 el Teatro del Barrio, cooperativa cultural fundada por Alberto San Juan que ocupa el espacio de la antigua Sala Triángulo. El teatro recibió el Premio Nacional de Teatro en 2024.
Mesonero Romanos, al recorrer el barrio de Lavapiés en El antiguo Madrid (1861), enumera la calle de Zurita entre las vías típicas de los barrios bajos y añade lacónicamente que en ellas «nada tenemos que recordar». La frase, pensada como descargo del cronista, resume cuatro siglos de vida vecinal sin monumentos: una calle que importó por lo que ocurrió a ras de suelo, no por sus fachadas.

Sus nombres

  • Calle del CuervoAntes de 1656
  • Calle de ZuritaEntre 1656 y 1769 (fecha exacta desconocida)
Personas Escritores y artistas origen disputado
Ver fuentes (8)