Calle de Argumosa

Barrio de las Letras · Embajadores

La calle toma el apellido Argumosa, con disputa historiográfica sobre cuál de los dos personajes homenajeados da nombre a la vía: el jurisconsulto Wenceslao de Argumosa y Bourke (1761-1831), según Peñasco, Cambronero y Bravo Morata; o el cirujano Diego Manuel de Argumosa y Obregón (1792-1865), según Pedro de Répide, cuya atribución cobra peso por la proximidad de la calle al antiguo Real Colegio de Cirugía de San Carlos, donde Argumosa fue catedrático durante veinticinco años.

La calle discurre desde la plaza de Lavapiés hasta la Ronda de Atocha, con 472 metros de longitud, en el barrio de Embajadores del distrito Centro. Por su anchura es la arteria más ancha de la trama histórica de Lavapiés, lo que le ganó el apodo popular de «el bulevar de Lavapiés». El suelo que ocupa tiene historia previa: a finales del siglo XVI la zona formaba parte del arrabal habitado por la comunidad judeoconversa, con su sinagoga en el solar donde hoy se levanta la parroquia de San Lorenzo. Más tarde, entre 1778 y 1785, se construyó en las inmediaciones la Real Fábrica de Salitres, cuyo perímetro condicionó la morfología del barrio durante casi un siglo. Cuando el Estado vendió el complejo como Bienes Nacionales en 1869, el terreno se urbanizó con nuevas manzanas y nuevas calles; en ese proceso de apertura la futura Argumosa fue tomando forma, aunque su trazado completo no quedaría despejado hasta entrado el siglo XX, tras el derribo de varias viviendas que obstruían el paso. La persona más probablemente conmemorada es Diego Manuel de Argumosa y Obregón (Villapresente, Cantabria, 1792 - Torrelavega, 1865), catedrático de «afectos externos y operaciones» en el Colegio de Cirugía de San Carlos de Madrid desde 1829 hasta su jubilación forzada en 1854. La institución ocupaba entonces el edificio que desde 1990 alberga el Museo Reina Sofía, a escasos metros del extremo sur de la calle. Argumosa es conocido como el «Restaurador de la Cirugía Española»: introdujo la anestesia por inhalación en España el 13 de enero de 1847, apenas tres meses después de su primera aplicación en Boston por Morton y Warren, usando una vejiga de vaca con una onza de éter conectada mediante una cánula metálica. Publicó sus cinco primeros ensayos en la revista La Facultad el 28 de enero de ese mismo año. Sus contribuciones se extendieron a la cirugía plástica —⁠blefaroplastia, queiloplastia, rinoplastia⁠—⁠, a la cirugía vascular y a la asepsia. Además del ejercicio quirúrgico, ocupó la alcaldía segunda de Madrid y fue diputado por la provincia en 1836-1837 como miembro del Partido Progresista. La vocalización popular del barrio refuerza el sentido médico del rótulo: la calle limita con el eje Atocha-Santa Isabel, que durante el siglo XIX concentraba el Hospital General, el Colegio de San Carlos y el Hospital Provincial, convirtiendo el entorno inmediato en el corredor sanitario más denso de Madrid. A comienzos del siglo XXI la calle se transformó en un eje de terrazas y restaurantes multiculturales; en agosto alberga el corazón de las fiestas de San Lorenzo (8-12 de agosto). Su perfil ancho, inusual en la trama estrecha de Lavapiés, hace que concentre en torno a veinticinco establecimientos hosteleros en un único tramo.
El 6 de noviembre de 1835, Argumosa fue requerido judicialmente para examinar las supuestas llagas de Sor Patrocinio, la «monja de las llagas», María Rafaela Quiroga, cuyas heridas en manos, pies, costado y frente se presentaban como estigmas sobrenaturales. Argumosa trató y desinfectó las úlceras; en menos de tres semanas cicatrizaron por completo. El 21 de febrero de 1836, ante diversas autoridades, los médicos certificaron la curación total. La actuación le costó el rechazo de amplios sectores devotos: el propio Argumosa lo resumió en la frase «algunos creyentes no solamente me cerraron las puertas de sus casas, sino también las del cielo». En 1837, Sor Patrocinio confesó que un fraile capuchino llamado padre Alcaraz le había aplicado una reliquia para producir las heridas y le había instruido para mantenerlas.

Sus nombres

  • Sin nombre propio documentadoSiglo XVI - ca. 1869
  • Vía en formación / sin rótulo fijoCa. 1869 - finales siglo XIX
  • Calle de ArgumosaFinales siglo XIX - actualidad
Personas Científicos origen disputado
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