Calle de Valencia
Barrio de las Letras · Embajadores
El nombre proviene del antiguo portillo de Valencia, uno de los accesos de la cerca de Felipe IV situado al final de la calle. El portillo recibió ese nombre en 1778 porque marcaba el inicio del camino de Levante hacia Valencia. La calle adoptó la denominación a mediados del siglo XIX, cuando la puerta ya era el elemento más reconocible del extremo sur de la vía.
La calle arranca en la plaza de Lavapiés y desciende con orientación noroeste-sureste hasta la Ronda de Valencia, cruzando la calle de la Sombrerería, la de Miguel Servet y la del Doctor Fourquet. Mide escasos cuatrocientos metros, pero encadena el corazón popular de Embajadores con el perímetro que fue la última muralla de Madrid.
En el plano de Texeira (1656) ya aparece trazada, aunque sin nombre propio: formaba una unidad continua con la plaza de Lavapiés y el camino que salía por el portillo entonces llamado de Lavapiés. En el plano de Antonio Espinosa de los Monteros (1769) sigue integrada en la plaza, sin denominación independiente. El callejero de la época no distinguía entre la vía y el espacio que la originaba.
El portillo del fondo fue reformado en 1778 y rebautizado como Portillo de Valencia, orientándose al camino real que partía hacia Levante. Con ese cambio, la calle absorbió el topónimo de la puerta. En 1868, al derribarse la cerca de Felipe IV tras la Revolución, el acceso físico desapareció, pero el nombre ya estaba fijado en el uso y en el nomenclator.
Mesonero Romanos, en El antiguo Madrid, describía la continuidad entre Lavapiés y Valencia como un eje que funcionaba de puerta del Sol de aquel distrito: la plazuela de Lavapiés era el ingreso y corazón de todas aquellas calles, y la vía que conducía al portillo concentraba la energía de un barrio cuya población numerosa y heterogénea lo hacía, en tiempos de revueltas, lo que el faubourg Saint-Antoine a París. La vocación popular de la calle no era retórica: el Rastro y la Inclusa quedaban a sus costados, y entre el portillo de Valencia y el de Embajadores se extendía el terreno conocido como barranco de Embajadores.
En 1889 Peñasco y Cambronero documentaban antecedentes de construcciones particulares en la calle desde 1793, lo que confirma que el caserío tomó forma en el último tercio del siglo XVIII, coincidiendo con la reforma del portillo. Capmany, en su obra de 1863, la cita entre las calles con nombre de procedencia geográfica, vinculándola directamente al acceso que daba salida al camino de Levante.
Mesonero Romanos comparó el eje Lavapiés-Valencia con el faubourg Saint-Antoine de París: el barrio que en tiempos de revueltas tiraba de la ciudad entera. La comparación no era casual ni decorativa: Embajadores y Lavapiés protagonizaron varios de los motines populares del Madrid del XIX, y la salida natural de esa energía era precisamente la calle que conducía al portillo y, más allá, a la carretera de Valencia.
Sus nombres
- Sin nombre (integrada en plaza de Lavapiés)1656-c.1778
- Calle de Valenciac.1840 hasta hoy
Ver fuentes (7)
- Calle de Valencia (Madrid) — Wikipedia, la enciclopedia libre
- Mesonero Romanos, Ramón de. El antiguo Madrid (tomo II) — Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
- Puertas y portillos de Madrid — Me acabo de enterar (blog)
- Peñasco de la Puente, H. y Cambronero, C. Las calles de Madrid (1889) — ficha BNE Digital
- Capmany y de Montpalau, A. Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid (1863) — Internet Archive
- Ronda de Valencia — Wikipedia, la enciclopedia libre
- Historias matritenses: Puertas y portillos de Madrid