Ronda de Valencia

Lavapiés·Embajadores

El nombre deriva del portillo de Valencia, pequeña abertura en la cerca de Felipe IV situada frente al arranque de lo que hoy es la calle de Valencia. La ronda tomó su nombre de esa puerta, y la puerta lo tomó del camino que arrancaba allí hacia Levante.

La Ronda de Valencia dibuja el arco sur de un Madrid que ya no existe: el de la cerca de ladrillo y arena que Felipe IV mandó levantar en 1625. Va desde la glorieta de Embajadores hasta la glorieta de Atocha, apenas unos 250 metros. Aquella tapia de diez kilómetros no defendía nada: servía para cobrar. Por el estrecho camino entre las casas y el muro patrullaban las rondas que dieron nombre a todas estas vías del contorno. La puerta de este tramo tuvo dos vidas. En el plano de Teixeira de 1656 figura como portillo de Lavapiés; en 1778 lo reconstruyeron y lo rebautizaron portillo de Valencia, ya que marcaba el inicio del camino real hacia Levante. La revolución de 1868 se llevó por delante la cerca y el portillo, pero el nombre se quedó adherido al pavimento. La calle todavía guarda memoria en sus fachadas. En el número 2 sigue en pie la antigua casa de empeños del Monte de Piedad, de 1878, que desde 2002 acoge el centro cultural La Casa Encendida. Y al fondo se alza la Real Fábrica de Aguardientes, Naipes y Tabacos, empezada en 1781: hoy el centro cultural que todos conocen como Tabacalera.
En 1946 Martín Santos Yubero fotografió la esquina del número 8 con Mesón de Paredes cuando el bulevar arbolado de la ronda seguía siendo un espacio de paseo: en la imagen coexisten el rail del tranvía, un sidecar aparcado y una madre con su hijo caminando por la alameda. Veinte años después ese escenario había desaparecido bajo el asfalto.

Sus nombres

  • Camino de ronda (sin nombre oficial)1625–1868
  • Paseo de la Ronda / Ronda de Valencia1868–c. 1960
  • Ronda de Valenciac. 1960–actualidad
Lugares Ciudades y pueblos origen disputado
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