Calle de Tribulete

Barrio de Embajadores

El nombre procede del juego del tribulete, pasatiempo medieval que se practicaba al aire libre en un corralón de esta misma vía. Pedro de Répide lo recoge así: «llamóse así por un juego de tribulete que había allí establecido y al que acudía una gran concurrencia». En el plano de Chalmandrier (1761) la calle figura como «Calle de la Escuadra», lo que indica que el topónimo lúdico se impuso o recuperó en algún momento entre ese año y el nomenclator consolidado del siglo XIX.

La calle desciende desde la plaza de Lavapiés hasta la calle de Embajadores, en el barrio de Embajadores del distrito Centro. Tiene unos 280 metros y forma parte del tejido más antiguo del arrabal que se extendió al sur de la cerca medieval. El tribulete era un juego de piezas de madera. Se usaban seis en total: tres grandes, verticales, sobre las que se equilibraban otras tres más pequeñas llamadas chitos. Según la primera versión documentada, los jugadores lanzaban tejos —⁠discos de piedra o metal⁠— para derribar las piezas superiores sin tumbar las inferiores; según una segunda versión, introducían aros metálicos entre las piezas. Las reglas exactas no se conservan en ninguna fuente escrita de autoridad, y el Ayuntamiento instaló una placa cerámica ilustrativa sin citar sus propias fuentes. El juego tenía origen medieval: aparece regulado, bajo el nombre de chito, en el Fuero de Madrid de 1202, y el tribulete parece una variante emparentada. Los corralones del arrabal de Lavapiés fueron su escenario habitual entre los siglos XVI y XVII. El flanco sur de la calle daba al Colegio de las Escuelas Pías de San Fernando, fundado en 1729 sobre el solar que había ocupado el Hospital de Nuestra Señora de Montserrat, conocido también como Hospital de la Corona de Aragón o de los Aragoneses, establecido allí desde 1617. En el jardín y camposanto de ese hospital fue sepultado de limosna, el 28 de julio de 1631, el dramaturgo valenciano Guillén de Castro y Bellvís. Murió en Madrid en tal pobreza que sus gastos funerarios corrieron a cargo de la caridad. El edificio de las Escuelas Pías fue destruido casi por completo durante la Guerra Civil (1936); entre 2001 y 2004 sus ruinas fueron rehabilitadas como biblioteca de la UNED por el arquitecto Ignacio Linazasoro. La calle fue el acceso principal a uno de los dos edificios que forman la Corrala de Tribulete, construida en 1872 por el arquitecto José María Mariategui entre las calles Tribulete (número 12) y Sombrerete (número 13), con fachada a Mesón de Paredes. La corrala es el ejemplo más conocido de vivienda de corredor de Madrid: más de mil personas llegaron a vivir en habitaciones de menos de treinta metros cuadrados. El patio interior sirvió como escenario de zarzuelas y representaciones al aire libre. La zarzuela La Revoltosa, con libreto de José López Silva y Carlos Fernández Shaw y música de Ruperto Chapí, se inspiró en este tipo de vivienda y en el ambiente del barrio. La corrala fue declarada monumento nacional en 1977 y adquirida por el Ayuntamiento en 1985. La plazuela del Tribulete —⁠el ensanchamiento que forma la calle a la altura de Mesón de Paredes⁠— dio nombre a un cuplé que se hizo célebre: «La chica del 17», con letra de Boixader y música de Azagra y Durán Vila (1929). La protagonista de la canción vivía en el número 17 de esa plazuela; según una tradición oral recogida por varios cronistas, la persona real en que se inspiró habitaba en el número 13, y el cambio al 17 respondió a la necesidad de la rima con «tribulete». Lo interpretaron Mercedes Serós, Lilián de Celis, Olga Ramos y Lina Morgan, entre otras. Mesonero Romanos calificó la calle y sus vecinas de «bastante rectas, desahogadas y con un regular caserío» pero «absolutamente desnudas de interés artístico e histórico». El juicio contrasta con la densidad de historia que acumuló el solar en los dos siglos siguientes.
La protagonista del cuplé «La chica del 17» (1929) existió de verdad, pero no vivía en el número 17 sino en el 13, mirando a la Corrala. El cambio de número fue una licencia del letrista para que rimara con «tribulete». Lina Morgan lo interpretó décadas después con el mismo desparpajo que si la plazuela siguiera igual.

Sus nombres

  • Sin nombre documentado / TribuleteAntes de 1761
  • Calle de la Escuadra1761
  • Calle de TribuleteSiglo XIX – actualidad
Honoríficos / Abstractos juegos origen disputado
Ver fuentes (9)