Plaza de Lavapiés
El topónimo procede de la fuente pública que existió en la plaza desde al menos el siglo XVI y que se abastecía del viaje subterráneo del Abroñigal alto. El nombre describe literalmente la acción del agua sobre quien transitaba: las correntías que bajaban por el pronunciado desnivel del terreno mojaban los pies de los caminantes. Esta explicación topográfica, apoyada por Carlos Osorio (2014) y por la geografía del lugar, convive con la leyenda de las abluciones rituales judías que popularizaron Capmany y Répide sin base documental.
Quien baja hasta la Plaza de Lavapiés llega, sin saberlo, al fondo de un embudo. Las calles Jesús y María, del Olivar y del Ave María vuelcan sus pendientes en este punto, el más hondo del barrio. Antes de que Madrid se pavimentara, el agua de lluvia seguía esos cauces hasta la plaza y de ahí escapaba por el arroyo de Embajadores. Ese vértice donde todo confluye dio a la plaza su papel de mercado y mentidero, y casi con seguridad también su nombre: el lugar bajo donde el agua se juntaba.
En el corazón del relato está la fuente. La primera versión monumental la levantó el escultor italiano Rutilio Gaci en tiempos de Felipe III, ya dibujada en el plano de Texeira de 1656. En 1850 le añadieron la estatua del pastor Endimión, mármol de Manuel Pereira. Cuando las aguas del Canal de Isabel II llegaron al barrio, la fuente se desmontó, y el Endimión emprendió su propio viaje hasta el Museo de Historia de Madrid.
La plaza también pisó las tablas. En 1769 Ramón de la Cruz estrenó el sainete Manolo, que empieza a las puertas de una taberna de Lavapiés; de ahí salió el «manolo», el joven chulo del arrabal que se volvió tipo inconfundible de Madrid. Desde 2006, el Teatro Valle-Inclán le devuelve a la plaza aquel oficio teatral.
La estatua del pastor Endimión que coronó la fuente de la plaza desde 1850 había viajado ya antes por el callejero madrileño: fue adquirida en Italia por el comerciante Ludovico Turqui hacia 1640, colocada en la fuente de la Puerta de Moros y trasladada décadas después a Lavapiés. Cuando el Canal de Isabel II hizo innecesaria la fuente, el Endimión siguió viajando: al Museo Arqueológico Nacional primero y al vestíbulo del Museo de Historia de Madrid después, donde se puede ver hoy.
Sus nombres
- Plazuela de LavapiésSiglo XVI–XVII
- Plazuela del AvapiésSiglo XVIII (uso popular)
- Plaza de LavapiésSiglo XIX–actualidad
Ver fuentes (10)
- Wikipedia — Plaza de Lavapiés
- Wikipedia — Fuente de Lavapiés
- Caminando por Madrid — La falsa historia de Lavapiés
- Caminando por Madrid — El origen del nombre de Lavapiés
- Caminando por Madrid — La Fuente de la Plaza de Lavapiés
- El Antiguo Madrid — Mesonero Romanos (cap. XIV, El Lavapiés)
- Blog Historia del Arte — ¿Lavapiés judía? El engaño de la judería
- enLavapiés — Origen del nombre Lavapiés
- enLavapiés — Historia de la Plaza de Lavapiés
- El Salto — Historia de Lavapiés