Calle de Lavapiés

Lavapiés·Embajadores

El topónimo es de etimología incierta. La hipótesis más documentada lo liga a la topografía: la pronunciada pendiente del terreno hacia el valle del Manzanares y los arroyos estacionales que cruzaban el paraje lavaban literalmente los pies de quienes transitaban por él cuando llovía. Esta explicación, recogida por Mesonero Romanos en El antiguo Madrid (1861) —⁠quien confiesa no acertar a explicar la etimología⁠— y reforzada por historiadores modernos como Montero Vallejo y Viñuales Ferreiro, cuenta con base documental anterior a cualquier asentamiento urbano consolidado en la zona. La otra hipótesis, más divulgada pero más tardía, propone que el nombre procede de una fuente pública donde se lavaban los pies antes de entrar a una supuesta sinagoga judía. Antonio de Capmany recogió esa teoría en su Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid (1863), y Pedro de Répide la amplificó en Las calles de Madrid (póstumo, primera edición 1921). La leyenda de la judería está hoy refutada: la aljama medieval de Madrid se ubicaba junto a la actual Catedral de la Almudena, a más de un kilómetro del lugar, y Lavapiés era campo abierto hasta finales del siglo XV, cuando ya no quedaban judíos en Castilla.

Calle en cuesta que baja desde el cruce con Jesús y María hasta la plaza de Lavapiés. Es la espina dorsal de uno de los cuarteles más castizos de Madrid, el que Mesonero Romanos describió como la Puerta del Sol de aquel rincón. El nombre del paraje es viejísimo: aparece en las actas del concejo entre 1441 y 1493, cuando esto todavía eran tierras de labor. La urbanización vino en el siglo XVI, cuando artesanos y jornaleros ocuparon el camino real de Toledo. Felipe III concedió a la vía el título de Real, honor que solo compartió con la calle del Barquillo. El siglo XVIII la convirtió en emblema de lo popular madrileño. Ramón de la Cruz retrató en sus sainetes al manolo, el mozo chulesco de Lavapiés, y escribió el nombre como Avapiés. El propio apodo tiene raíz curiosa: los conversos que se quedaron en el barrio después de 1492 acostumbraban a bautizar Manuel al primer hijo varón, y de tanto repetirse el nombre acabó designando al vecino típico del cuartel.
En la plazuela de los Ludones, en las inmediaciones de la calle, vivía Elena Osorio, hija del comediante Jerónimo Velázquez y amante de Lope de Vega. Cuando la relación se rompió, Lope escribió versos difamatorios contra ella y su familia; el proceso judicial que siguió a esas coplas, en 1587–1588, acabó con el destierro de Lope de Madrid y Castilla. Cervantes era amigo de los Velázquez, lo que añadió tensión al asunto. El episodio es uno de los incidentes biográficos mejor documentados de Lope de Vega y sitúa el entorno de la calle de Lavapiés en el centro de la vida literaria y sentimental del Siglo de Oro.

Sus nombres

  • Real de Lavapiéssiglo XVII (reinado de Felipe III, 1598–1621)
  • Calle del Avapiéssiglo XVIII (uso literario, no oficial)
  • Calle de Lavapiéssiglo XIX – actualidad
Naturaleza Paisaje origen disputado
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