Plaza de Ministriles

Barrio de las Letras · Embajadores

El nombre deriva del sustantivo «ministril», que en los siglos XVI y XVII designaba a los músicos de instrumentos de viento contratados para actos religiosos y civiles. La calle madre, de la que la plaza toma el nombre, se formó a comienzos del siglo XVII en la expansión meridional de la Villa. Pedro de Répide atribuyó el nombre a un cuartelillo de alguaciles, interpretando la acepción jurídica del término; otros estudiosos posteriores han defendido la acepción musical como más verosímil para la época y el entorno.

La Plaza de Ministriles es un espacio de reciente creación dentro del barrio de Embajadores, distrito Centro. Se abrió en febrero de 2007 sobre un solar de 525 metros cuadrados que ocupaba un edificio en ruinas, situado entre las calles de Lavapiés y de Ministriles, a la altura de Ministriles Chica. El Ayuntamiento invirtió 237.679 euros en su construcción, dotándola de dos niveles por el desnivel del terreno, ocho magnolios, nuevo alumbrado y una zona de juego infantil. Una segunda remodelación, superior a 400.000 euros, amplió el espacio peatonal y mejoró la accesibilidad en años posteriores. La plaza no existía en la cartografía histórica: recoge el nombre de la calle adyacente, trazada en los primeros decenios del siglo XVII durante la expansión de la Villa hacia el sur, cuando Madrid atraía artesanos y trabajadores que se instalaron en el llano extramuros. Mesonero Romanos, en El antiguo Madrid (1861), incluye la «calle de los Ministriles» en la lista de vías que conformaron ese barrio nuevo junto a las de la Cabeza, del Calvario, del Olmo y de los Tres Peces. El nombre plantea dos lecturas del mismo vocablo. Pedro de Répide, en Las calles de Madrid, recogió la tradición de que allí estuvo el cuartelillo de los alguaciles de la Villa, llamados ministriles por ser «ministros inferiores de poca autoridad o respeto que se ocupan en los ínfimos ministerios de justicia», y que junto al cuartelillo había calabozos para quienes se negaban a pagar multas. El estudioso Carlos Osorio, en Caminando por Madrid, impugna esta lectura: en el siglo XVII el término ministril se aplicaba de modo casi exclusivo a los músicos de instrumentos de viento (chirimías, sacabuches, cornetas, bajones) que animaban procesiones, banquetes y fiestas religiosas. Osorio señala que resulta poco coherente que funcionarios de cierta autoridad recibieran justamente el título que significaba «de poca autoridad», y que un cuartel de justicia no encajaba en una zona periférica y humilde. Un documento fiscal de 1625 registra en la «calle de los Ministriles» una casa que perteneció a un tal Oliva, identificado como ministril, lo que apoya la presencia de músicos en la calle antes de que ninguna crónica sitúe allí un cuerpo de alguaciles. La calle conservó a lo largo del XVII al menos un vecino notable: el pintor barroco Antonio de Monreal (fl. 1603-1646) murió el 22 de febrero de 1646 en sus propias casas de la calle de Ministriles. Monreal había diseñado decorados para los autos del Corpus y comedias de Lope de Vega, copiado a Tiziano para la corona y trabajado para la catedral de Badajoz.
Un documento de la tasación de propiedades de Madrid de 1625 registra en la «calle de los Ministriles» la decimocuarta casa como propiedad de don Manuel Pizaño, que «fue de Oliva, ministril», tasada en 300 reales y subida a 31 ducados y medio. Es la única mención nominal de un ministril residente en la calle anterior a cualquier crónica sobre alguaciles, y constituye el argumento documental más sólido a favor de la teoría musical.

Sus nombres

  • Calle de los Ministrilesprincipios del siglo XVII
  • Calle de Ministrilessiglo XVIII-XIX
  • Plaza de Ministriles2007
Oficios Gremios origen disputado
Ver fuentes (8)