Calle Caravaca
Barrio de las Letras · Embajadores
El nombre procede de un humilladero con una cruz de brazos dobles —la llamada Cruz de Caravaca— que existía en una capilla adosada a la gran finca que el cardenal Antonio Zapata de Cisneros y Mendoza (1550-1635) poseyó en ese terreno del arrabal de Lavapiés. La calle recibió su nombre en recuerdo de ese lugar devoto, primero con el nombre completo «de la Cruz de Caravaca» y desde 1835 con el topónimo abreviado «Caravaca».
La calle discurre entre la calle de Lavapiés y la de Mesón de Paredes, en el barrio de Embajadores, distrito Centro. Mide aproximadamente 140 metros.
No figura en el plano de Texeira (1656): la vía no existía entonces como tal, y el solar pertenecía en gran parte a la finca del cardenal Zapata. Las primeras noticias documentadas arrancan ya bien entrado el siglo XVIII, cuando el espacio empieza a urbanizarse y la calle aparece con el nombre de «Cruz de Caravaca».
El origen del topónimo es un humilladero —pequeña capilla de devoción popular— que albergaba una cruz de tipo Caravaca, es decir, una cruz de doble travesaño horizontal. La capilla se levantaba junto a la finca del cardenal Zapata y gozó de notable veneración: según Pedro de Répide, muchas damas se hacían llevar ante ella para adorarla.
Con el tiempo, la capilla y su cruz quedaron destruidas por un incendio declarado en un campo vecino. El recuerdo del humilladero pervivió en la costumbre de adornar con cruces floridas las puertas en mayo, germen de las fiestas de la Cruz de Mayo que el barrio celebró durante generaciones. Las «majas» o «mayas» del entorno pedían limosna a los transeúntes ante altares improvisados con flores; la costumbre derivó en abusos y la Sala de Alcaldes de Corte legisló contra ella en 1769. El alcalde José Abascal la prohibió definitivamente a fines del siglo XIX. En 1988 asociaciones vecinales recuperaron la tradición.
Cuando la calle se formalizó urbanísticamente, se rotuló «de la Cruz de Caravaca» en memoria del humilladero. Desde 1835 el nomenclátor registra solo «Caravaca».
Las «majas» del barrio convertían la calle en escenario de la fiesta de la Cruz de Mayo: colocaban altares de flores ante sus puertas y pedían dinero a los transeúntes. La práctica creció tanto que la Sala de Alcaldes de Corte tuvo que legislar contra sus excesos en 1769. El alcalde José Abascal la suprimió definitivamente a fines del siglo XIX, y no se recuperó hasta 1988 por iniciativa vecinal.
Sus nombres
- Cruz de Caravaca (Calle de la)Siglo XVIII – 1835
- Caravaca (Calle de)1835 – actualidad
Ver fuentes (6)
- Madrid: sus viejas calles — Caravaca (Calle de)
- Calle Caravaca en la ciudad de Madrid — Turismo Caravaca
- Calle de Caravaca — Madripedia
- Fiesta de las Mayas — Ministerio de Cultura, Portal del Patrimonio Cultural Inmaterial
- Antonio Zapata de Cisneros y Mendoza — Real Academia de la Historia
- Carta sobre la relación entre la calle Caravaca de Madrid y la ciudad de Caravaca — Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes