Plaza de Arturo Barea

Barrio de Embajadores

Homenaje al escritor Arturo Barea Ogazón (Badajoz, 1897 — Faringdon, 1957), autor de la trilogía autobiográfica *La forja de un rebelde*. La plaza se sitúa frente a las Escuelas Pías de San Fernando, en la calle Tribulete, donde Barea estudió durante su infancia en el barrio al que él llamaba «Avapiés».

El espacio, en la confluencia de las calles Sombrerete y Mesón de Paredes, carecía de nomenclatura oficial en el nomenclator municipal. Los vecinos lo conocían popularmente como «plaza de Agustín Lara» —⁠por el músico mexicano que da nombre a un bar cercano⁠— o como «plaza de la Corrala», por la proximidad a la Corrala de Lavapiés. Ninguno de esos nombres era oficial. Arturo Barea llegó a Madrid de niño tras la muerte de su padre. Su madre, lavandera en el Manzanares, lo crió entre dos mundos: entre semana vivía con sus tíos acomodados del barrio de Palacio; los fines de semana volvía a la casa familiar en Lavapiés. Gracias a sus tíos cursó estudios en las Escuelas Pías de San Fernando, el edificio que da frente a esta plaza. Cuando el tío murió, Barea tenía trece años y abandonó los estudios para trabajar. La trilogía *La forja de un rebelde* — *La forja* (1943), *La ruta* (1943) y *La llama* (1946) — se escribió en el exilio inglés y se publicó primero en inglés, traducida por su segunda esposa Ilsa Kulcsar. En España no se publicó hasta 1977, durante la Transición. El primer volumen reconstruye esa infancia dual en el Madrid de principios del siglo XX y convirtió a Lavapiés en territorio literario. George Orwell lo definió como «una de las adquisiciones literarias de más valor que Inglaterra hizo». Entre 1948 y 1952 fue el quinto autor español más traducido en el mundo, tras Cervantes, Ortega y Gasset, Lorca y Blasco Ibáñez. Intelectuales daneses barajaron proponerlo al Premio Nobel de Literatura. Durante la Guerra Civil, Barea dirigió la Oficina de Censura de Prensa Extranjera en el edificio de Telefónica de Gran Vía y fue locutor bajo el seudónimo «La voz incógnita de Madrid». En febrero de 1938 marchó al exilio. Ya en Inglaterra, emitió 856 charlas semanales de quince minutos para el Servicio Latinoamericano de la BBC bajo el nombre Juan de Castilla, seudónimo que usó para proteger a sus hijos en España. Murió en su casa de Eaton Hastings el 24 de diciembre de 1957, sin haber regresado nunca a Madrid. La iniciativa para rotular la plaza partió de una petición ciudadana en Change.org, promovida en diciembre de 2015 por Yolanda Sánchez, Isabel Fernández y el hispanista británico William Chislett, con el respaldo de Paul Preston, Antonio Muñoz Molina, Elvira Lindo e Ian Gibson. El pleno de la Junta Municipal de Centro aprobó la propuesta el 30 de noviembre de 2016; la Junta de Gobierno del Ayuntamiento la ratificó el 21 de diciembre de ese año. La placa se descubrió el 4 de marzo de 2017. La alcaldesa Manuela Carmena presidió el acto junto al embajador británico Simon John Manley y al primer editor español de Barea, José Esteban. Al tratarse de una nueva asignación — no de una modificación de un nombre existente — el cambio no alteró la numeración de los viales colindantes.
En *La llama*, el tercer volumen de la trilogía, Barea narra en primera persona el incendio de las Escuelas Pías de San Fernando el 19 de julio de 1936, el día después del alzamiento. Según su relato, se abrió fuego desde la torre de la iglesia contra los transeúntes, lo que desencadenó el asalto y el incendio del edificio por parte de milicianos republicanos. El edificio permaneció en ruinas hasta 2002, cuando sus muros calcinados se integraron en la nueva biblioteca y sede de la UNED. La plaza que hoy lleva el nombre de Barea da frente exactamente a ese edificio.

Sus nombres

  • Sin denominación oficial (conocida popularmente como plaza de Agustín Lara o plaza de la Corrala)Anterior a 2017
  • Plaza de Arturo BareaDesde el 21 de diciembre de 2016 (acuerdo) / 4 de marzo de 2017 (inauguración)
Personas Escritores y artistas origen disputado
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