Calle de la Cabeza

Barrio de Embajadores

El nombre procede de una leyenda fijada en tiempos de Felipe III: un clérigo adinerado fue degollado por su criado portugués en una casa de esta calle. Años después el asesino regresó a Madrid y compró una cabeza de carnero en el Rastro; al ser detenido por un alguacil, el paquete contenía la cabeza de su víctima. Felipe III mandó esculpir una cabeza de piedra en la fachada de la casa; los vecinos la retiraron a cambio de costear una capilla a la Virgen del Carmen. El nombre está documentado en el plano de Texeira (1656), lo que sitúa su fijación al menos en la primera mitad del siglo XVII.

La calle discurre en sentido norte-sur por el barrio de Embajadores, desde Jesús y María hasta Ave María, a dos manzanas de la plaza de Tirso de Molina. Su trazado aparece ya en la Topografía de Texeira (1656) con el nombre actual, sin que conste denominación anterior en los registros consultados. La leyenda que le da nombre es la más citada del barrio. Sus versiones coinciden en los elementos esenciales —⁠clérigo rico, criado portugués, degollación, huida a Portugal, regreso disfrazado, transformación sobrenatural de la cabeza de carnero⁠— aunque difieren en detalles menores: el plano de Espinosa (1769) recoge el nombre sin modificación, lo que confirma que la historia era corriente entre los vecinos al menos un siglo antes de que Peñasco y Cambronero la pusieran por escrito en 1889. Pedro de Répide la reprodujo en sus artículos de La Libertad (desde 1921) y luego en Las calles de Madrid. La leyenda conecta esta calle con la vecina del Carnero: el impacto del suceso habría ahuyentado a los carniceros del Rastro, que obtuvieron del ayuntamiento una nueva callejuela para instalar sus puestos, llamada después del Carnero. El número 14 —⁠algunos autores citan el 16⁠— alojó la Cárcel de la Corona o eclesiástica, documentada en esta ubicación desde el siglo XVII. Concebida para recluir a clérigos que habían cometido delitos civiles, fue usada también por la Inquisición durante los siglos XVIII y XIX. El edificio es una corrala del siglo XVII cuyo sótano conserva cinco celdas de ladrillo y pedernal, visitables hoy en el Centro Municipal de Mayores Antón Martín tras la rehabilitación de 2011. El 4 de mayo de 1821 murió aquí Matías Vinuesa, el llamado cura de Tamajón, encarcelado por conspiración absolutista durante el Trienio Liberal. Al saberse que el tribunal lo condenaba a diez años de prisión en África y no a muerte, una multitud entró en la cárcel y lo mató a golpes. Cinco de los participantes fueron ejecutados en 1824. El episodio lo documentan Mesonero Romanos y la prensa de la época. El dramaturgo converso Felipe Godínez (1582-1659), procesado por la Inquisición en 1624 y luego rehabilitado, murió en su casa de esta calle el 3 de diciembre de 1659; fue enterrado en la iglesia de San Justo y Pastor. Su presencia añade a la vocación judicial y carcelaria de la calle una capa literaria del Siglo de Oro.
El 4 de mayo de 1821 una turba entró en la Cárcel de la Corona, en el número 14 de esta calle, y mató a martillazos y sablazos al cura de Tamajón, Matías Vinuesa, cuando acababa de conocerse que el tribunal lo condenaba a diez años de presidio en África en lugar de a la pena capital. Cinco de los participantes fueron ajusticiados en 1824, ya restaurado el absolutismo.

Sus nombres

  • Calle de la CabezaAnterior a 1656 – actualidad
Hechos Leyenda urbana origen disputado
Ver fuentes (7)