Calle de San Pedro Mártir

Lavapiés·Embajadores

Una casa del doctor Agreda, canónigo de Toledo, fue legada al convento dominico de San Pedro Mártir de esa ciudad. La comunidad propietaria colocó en la fachada una efigie del santo, lo que dio nombre a la calle.

El nombre de la calle de San Pedro Mártir, en el barrio de Embajadores, no recuerda ningún convento que estuviera aquí. El origen es más enrevesado: una casa de esta acera pertenecía al doctor Agreda, canónigo de Toledo, que al morir la dejó al convento de San Pedro Mártir de aquella ciudad. Los dominicos toledanos, ya dueños, clavaron en la fachada una efigie del santo, y de tanto verla los vecinos terminaron bautizando la calle. El santo fue Pedro de Verona (1205-1252), fraile dominico e inquisidor, muerto a hachazos en el camino entre Como y Milán. Su canonización llegó apenas trescientos treinta y siete días después: la más veloz que registra la Iglesia. La calle guarda dos historias fuertes. En 1821 vivía en el número 2 Matías Vinuesa, el Cura de Tamajón, acusado de conspirar para devolver el poder absoluto a Fernando VII; el 4 de mayo una turba reventó la cárcel de la Corona y lo remató a martillazos a pocos metros de su casa. Y en 1897 se alojó en una pensión del número 5 un muchacho de dieciséis años recién llegado de Málaga que estudiaba en San Fernando: Pablo Picasso. En 1981 Lola Gil pintó cuatro murales de azulejos en la fachada para celebrar su centenario.
En el número 2 bajo vivía en 1821 Matías Vinuesa, el Cura de Tamajón, capellán de honor de Fernando VII. Acusado de conspirar para derribar el gobierno liberal, fue condenado a diez años de cárcel. Esa misma tarde una multitud entró en la prisión de la Corona, en la próxima calle de la Cabeza, y lo mató a martillazos. El verdugo popular actuó a doscientos metros de su domicilio.

Sus nombres

  • Calle de San Pedro Mártirsiglos XVII-XVIII (consolidación) – actualidad
Religión y devoción Santos origen disputado
Ver fuentes (8)

Cruces y bocacalles