Calle de San Pedro Mártir

Barrio de Embajadores

Una casa del doctor Agreda, canónigo de Toledo, fue legada al convento dominico de San Pedro Mártir de esa ciudad. La comunidad propietaria colocó en la fachada una efigie del santo, lo que dio nombre a la calle.

La calle discurre desde la calle del Calvario hasta la plaza de Tirso de Molina, en el barrio de Embajadores (distrito Centro), con una longitud aproximada de 125 metros. Su nombre no procede de ningún convento instalado en ella sino del efecto indirecto de una propiedad inmobiliaria: una casa que perteneció al doctor Agreda, canónigo de Toledo, y que este legó al convento de San Pedro Mártir de aquella ciudad. Los dominicos toledanos, ya propietarios de la finca madrileña, pusieron en la fachada una efigie del santo, y el vecindario empezó a llamar a la calle por ese rótulo. El referente titular es Pedro de Verona (1205–1252), fraile dominico, inquisidor y primer mártir de la Orden de Predicadores. Murió en el camino entre Como y Milán, a hachazos, mientras regresaba a su convento. Fue canonizado por Inocencio IV el 25 de marzo de 1253, trescientos treinta y siete días después de su muerte, la canonización más rápida registrada en la historia de la Iglesia. La denominación «patriarca de Alejandría» que aparece en las fuentes decimonónicas es un título honorífico que la devoción popular le atribuyó; no consta que Pedro de Verona fuera nunca patriarca de ninguna sede. El nombre de la calle se consolidó entre los siglos XVII y XVIII y no consta documentado cambio de denominación anterior. En 1821, en el número 2 bajo, vivía Matías Vinuesa López de Alfaro, conocido como el Cura de Tamajón, capellán de honor de Fernando VII. Acusado de urdir un plan para restaurar el absolutismo durante el Trienio Liberal, fue detenido en febrero de ese año. El 4 de mayo de 1821, el mismo día en que se dictó sentencia de diez años de prisión, una multitud irrumpió en la cárcel de la Corona, sita en la cercana calle de la Cabeza, y lo mató a martillazos. El suceso ocurrió a pocos metros de su domicilio en la calle de San Pedro Mártir. La calle acumula una segunda presencia notable: en el número 5, en la pensión de la esquina con la calle de la Cabeza, se instaló Pablo Picasso en septiembre de 1897, con dieciséis años, al llegar de Málaga para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Compartió el inmueble durante varios meses con el novelista Fernando Mora y con el niño de once años José Isbert, futuro actor. En 1981, la artista Lola Gil realizó cuatro murales de azulejos en la fachada para conmemorar el centenario del nacimiento de Picasso. La atribución de la dirección concreta descansa en la tradición del barrio recogida en esa celebración; no se ha localizado documentación archivística que la certifique de forma independiente.
En el número 2 bajo vivía en 1821 Matías Vinuesa, el Cura de Tamajón, capellán de honor de Fernando VII. Acusado de conspirar para derribar el gobierno liberal, fue condenado a diez años de cárcel. Esa misma tarde una multitud entró en la prisión de la Corona, en la próxima calle de la Cabeza, y lo mató a martillazos. El verdugo popular actuó a doscientos metros de su domicilio.

Sus nombres

  • Calle de San Pedro Mártirsiglos XVII-XVIII (consolidación) – actualidad
Religión y devoción Santos origen disputado
Ver fuentes (8)

Cruces y bocacalles