Calle de la Torrecilla del Leal

Lavapiés·Embajadores

El nombre recuerda una leyenda del siglo XIV transmitida por Pedro de Repide. Durante el asedio de Madrid por Enrique de Trastámara (1366), el propietario de una granja con pequeña torre situada extramuros negó alojamiento al pretendiente tachándolo de traidor al rey legítimo Pedro I. Enrique ordenó ahorcarlo en su propia torrecilla. Los madrileños bautizaron el paraje con ese episodio de fidelidad: Torrecilla del Leal.

La calle de la Torrecilla del Leal baja desde Santa Isabel hacia Lavapiés. Su nombre ya se rotulaba en los planos del siglo XVII, mucho antes de que ningún ayuntamiento se molestara en oficializarlo: lo bautizó la calle, no el papel. Para entender el topónimo hay que retroceder a 1366, cuando Enrique de Trastámara cercó un Madrid que seguía jurando lealtad a Pedro I. Las familias que mandaban en la villa se repartieron la defensa puerta por puerta, y el cerco se levantó sin que la villa se rindiera. A ese clima de resistencia pertenece la leyenda: en una granja de las afueras, coronada por una torrecilla, alguien protagonizó un gesto que le costó la horca. La tradición oral guardó la historia, y de ahí salió el nombre: el leal de la torrecilla. No resistió sola en la memoria del barrio. La cercana calle de la Esperanza nació del mismo episodio. Son los dos únicos nombres de calle que la tradición madrileña ata a aquel asedio: dos placas que, juntas, todavía cuentan la misma noche de 1366.
Calderón de la Barca nombró heredera a la Congregación de San Pedro Apóstol, que tenía su casa e iglesia en esta misma calle. El dramaturgo murió en 1681 sin descendencia y la institución, que ya contaba con Lope de Vega entre sus miembros fundacionales, recibió los bienes del autor de La vida es sueño. Durante dos siglos la calle fue, sin saberlo quien la cruzaba, territorio de los mayores nombres del teatro áureo español.

Sus nombres

  • Torrecilla del Lealsiglo XVII (documentado en planos) – actualidad
Hechos Leyendas origen disputado
Ver fuentes (7)