Calle de la Torrecilla del Leal

Barrio de las Letras · Embajadores

El nombre recuerda una leyenda del siglo XIV transmitida por Pedro de Repide. Durante el asedio de Madrid por Enrique de Trastámara (1366), el propietario de una granja con pequeña torre situada extramuros negó alojamiento al pretendiente tachándolo de traidor al rey legítimo Pedro I. Enrique ordenó ahorcarlo en su propia torrecilla. Los madrileños bautizaron el paraje con ese episodio de fidelidad: Torrecilla del Leal.

La calle parte de Santa Isabel y desciende hacia Lavapiés, en el barrio de Embajadores, distrito Centro. Tiene una longitud aproximada de 257 metros y un código postal 28012. El nombre figura ya en los planos impresos del siglo XVII, lo que indica que el topónimo popular precedió con mucho a cualquier acto administrativo de rotulación formal. El contexto histórico es verificable. En 1366 Enrique de Trastámara, proclamado rey en Calahorra con apoyo de compañías francesas, avanzó sobre Castilla y puso sitio a Madrid, que se mantuvo fiel a Pedro I. Las crónicas recogen que las principales familias de la villa —⁠Herrera, Lasso, Luzones, Luján, Barrionuevo⁠— se repartieron la defensa de cada puerta. El asedio se levantó el 24 de octubre de 1366 sin que la villa capitulase. La leyenda de la torrecilla, transmitida por la tradición oral y recogida por Repide en su repertorio de calles, encaja en ese episodio de resistencia colectiva: la granja extramuros con su pequeña torre fue el escenario de un gesto individual cuyo precio fue la horca. La calle tuvo durante siglos una vocación religiosa y asistencial. Mesonero Romanos, en El antiguo Madrid (tomo segundo), menciona la sede de la Venerable Congregación de San Pedro Apóstol de Presbíteros Seculares Naturales de Madrid como el edificio más señalado de la calle. Fundada en el siglo XVII por el licenciado Jerónimo Quintana, historiador de la villa, la congregación contó entre sus miembros con Lope de Vega, Calderón de la Barca (quien la nombró heredera en su testamento), Antonio de Solís y Juan Pérez de Montalbán. En 1732 la congregación estableció en el número 9 su primer hospital, que funcionó hasta 1902, año en que la institución se trasladó a la calle San Bernardo. La calle Torrecilla del Leal y la vecina calle de la Esperanza comparten el mismo estrato legendario. Ambas conservan nombres nacidos del mismo episodio: la resistencia madrileña al Trastámara. En la de la Esperanza se situaba la casa de María Esperanza, donde se alojó Bertrand du Guesclin, capitán de las compañías francesas al servicio de Enrique; la mansión fue asaltada y quemada por los vecinos. Son los dos únicos topónimos madrileños que la tradición vincula directamente a aquel asedio.
Calderón de la Barca nombró heredera a la Congregación de San Pedro Apóstol, que tenía su casa e iglesia en esta misma calle. El dramaturgo murió en 1681 sin descendencia y la institución, que ya contaba con Lope de Vega entre sus miembros fundacionales, recibió los bienes del autor de La vida es sueño. Durante dos siglos la calle fue, sin saberlo quien la cruzaba, territorio de los mayores nombres del teatro áureo español.

Sus nombres

  • Torrecilla del Lealsiglo XVII (documentado en planos) – actualidad
Hechos Leyendas origen disputado
Ver fuentes (7)