Calle de los Tres Peces

Barrio de las Letras · Embajadores

El nombre procede de tres peces labrados en piedra que decoraban la fachada de una casa perteneciente a las memorias de don Pedro de Solórzano. La obligación adscrita a ese inmueble era entregar anualmente, en días señalados, tres peces grandes a cuatro instituciones religiosas del Madrid del siglo XVII. Las figuras talladas servían de recordatorio visible del censo benéfico, y con el tiempo dieron nombre a la calle.

La calle corre 185 metros desde la calle del Ave María hasta la de Santa Isabel, con un desnivel medio del 8 % que sube de sur a norte. Pertenece al barrio de Embajadores (Lavapiés), distrito Centro. La historia documentada por Pedro de Répide en Las calles de Madrid describe una casa vinculada al patrimonio de don Pedro de Solórzano cuya escritura fundacional imponía una prestación en especie: el día de San Francisco de Paula, tres peces grandes al convento de la Victoria; el de San Rafael, otros tres al Hospital de San Juan de Dios; el de la Concepción, tres al de San Francisco, y otros tantos al de San Bernardino. Cada pez debía pesar al menos cinco libras (aproximadamente dos kilogramos), lo que sumaba unos treinta kilogramos anuales de pescado fresco, artículo escaso y caro en Madrid, ciudad de interior. Para que el censo no cayera en olvido al cambiar de propietario, se labraron tres peces en piedra sobre la fachada. Esa marca arquitectónica trasladó el nombre al viario. Mesonero Romanos cita la calle por su nombre en El antiguo Madrid sin detenerse en su etimología, lo que confirma que el topónimo era corriente a mediados del siglo XIX y no requería explicación. La calle no figura rotulada en el plano de Texeira de 1656, aunque el trazado urbano correspondiente ya existía; su ausencia en ese plano no descarta que el nombre estuviera en uso oral antes de aparecer en documentos escritos. A comienzos del siglo XIX se levantó en la calle uno de los primeros mercados cubiertos de hierro y cristal construidos por iniciativa privada en Madrid, comparable al de San Ildefonso. El Archivo de la Villa conserva licencias otorgadas al conde de Salvatierra, a Manuel Abascal y a Leandro Martínez para su construcción. Cuando el Ayuntamiento abrió los grandes mercados municipales (Mostenses y Cebada en 1875, Chamberí en 1876, Paz en 1882), el mercado privado de Tres Peces desapareció sin dejar rastro físico. Fotografías de Juan Miguel Pando Barrero de 1939 y 1940 recogidas en Memoria de Madrid muestran la calle con adoquines y, un año después, ya asfaltada. En el número 25 se conserva hoy el azulejo de denominación con tres peces en relieve enmarcados en cerámica color calabaza y la inscripción: «Hace siglos estos tres peces labrados en piedra dieron nombre a esta calle.» La placa fue impulsada o restaurada por el Ayuntamiento como parte de la serie de rótulos históricos del distrito.
Alfonso Sánchez García fotografió la calle en la década de 1940: una callejuela estrecha con vecinos en la puerta, tendederos cruzados y una fuente de granito en la acera que ya no existe. La imagen contradice la imagen monumental que sugiere el nombre y muestra el Lavapiés de postguerra en su escala más cotidiana.

Sus nombres

  • Calle de los Tres Pecessiglo XVII – actualidad
Objetos Objetos origen disputado
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