Calle de San Cosme y San Damián

Barrio de las Letras · Embajadores

La calle toma el nombre de una capilla que existió en el palacio del marqués de Aitona, en la que se veneraban las imágenes de los santos mártires médicos Cosme y Damián. Para el culto de esas imágenes se formó una hermandad de profesionales sanitarios que compró terreno en el Convento del Carmen Calzado con fondos dejados por la marquesa, donde construyó capilla y retablo. La cofradía fue fundada por el médico de la propia familia de los marqueses.

La calle va de la calle de Santa Isabel a la calle de la Fe, en el barrio de Embajadores, lindando por el norte con el Palacio de Fernán Núñez, cuya fachada de servicio, cuadras y cocheras daban al número 1. Pedro de Répide la recoge en «Las calles de Madrid» señalando como origen la capilla del palacio nobiliario donde se veneraban los dos santos. Cosme y Damián fueron médicos hermanos, oriundos de Arabia, que ejercieron en Égea (Cilicia) en el siglo III. Practicaban la medicina sin cobrar a los enfermos, de ahí el título griego con que la tradición los distingue: anárgiros, «los enemigos del dinero». Fueron detenidos bajo el gobernador Lisias durante la persecución de Diocleciano y ejecutados, según las fuentes más antiguas, hacia el año 287 o 303. Sus restos se depositaron en Cirro, Siria, donde el papa Félix IV mandó construir una basílica en el siglo VI. La devoción madrileña a estos santos data al menos de 1583, año en que ya consta una hermandad de médicos, cirujanos y farmacéuticos con sede en el Real Convento de San Felipe. Las primeras ordenanzas conservadas son de 1611. En 1653 la hermandad se trasladó a una capilla que adquirió en el Convento del Carmen Calzado, encargando un retablo en 1687. La Iglesia del Carmen fue destruida en 1936 y con ella desapareció la capilla; en 1947 el patriarca Eijo Garay ofreció a la hermandad una capilla vacante en la entonces Catedral de San Isidro, donde mantiene hoy su sede canónica. El entorno inmediato de la calle formaba parte de la zona hospitalaria y conventual que creció al sur de la muralla desde el reinado de Felipe II. La parroquia de San Lorenzo, visibles al fondo de la calle desde la fotografía de 1968 que circula por el archivo Madrid Antiguo, se encontraba en la cercana calle del Doctor Piga. El Teatro del Arte ocupa hoy el número 3, con historia previa como Teatro de Cámara de Chéjov durante treinta años. El Nomenclátor oficial no registra nombres anteriores para esta vía en las fuentes consultadas públicamente accesibles; no consta denominación republicana de guerra civil confirmada para esta calle concreta, aunque el período 1936-1939 supuso el cambio de nombre de unas doscientas calles madrileñas con topónimos religiosos.
El milagro más célebre atribuido a los santos es el trasplante de una pierna gangrenada al sacristán Justiniano de la basílica romana que el papa Félix IV les había dedicado: los santos aparecieron de noche, amputaron el miembro infectado y cosieron en su lugar la pierna sana de un etíope recién fallecido, devolviendo al hombre su movilidad. El episodio, conocido como «el milagro de la pierna negra», quedó fijado en la iconografía occidental desde el siglo XIII y aparece representado en la placa cerámica del callejero de Madrid que Alfredo Ruiz de Luna ejecutó para el Ayuntamiento a partir de los años noventa, situada junto a la sede del Colegio Oficial de Médicos en la cercana calle de Santa Isabel.

Sus nombres

  • Calle de San Cosme y San Damiánsiglo XVII – actualidad
Religión y devoción Santos origen disputado
Ver fuentes (7)

Cruces y bocacalles