Calle de Atocha

Barrio de las Letras · Cortes

Por los atochares, los campos de esparto —⁠atocha⁠— que cubrían el descampado al sureste de la villa. El camino que los cruzaba llevaba a la ermita de Nuestra Señora de Atocha, que tomó el nombre del lugar y no al revés.

El topónimo aparece ya en el Fuero de Madrid del siglo XIII, aplicado primero al paraje, después a la ermita y a la vía. La explicación más sólida es la vegetal: atochar es campo de atochas o esparto, voz de raíz prerromana llegada por el mozárabe taucha. Circulan dos hipótesis devotas no probadas: que Atocha venga del griego Theotokos (Madre de Dios) o que sea corrupción de Antioquía, ciudad de donde la tradición hacía proceder la imagen. La filología se inclina por el esparto. Durante siglos fue arteria principal: camino a la basílica, a Vallecas y al hospital.
En enero de 1605 salió de la imprenta de Juan de la Cuesta, situada en el actual n.º 87 de esta calle, la edición príncipe de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha; dos copias originales se conservan en la Biblioteca Nacional y en la Real Academia Española.

Sus nombres

  • Prato de Thoia (prado de Atocha)1202
  • Camino de Atocha / Camino de Vallecascirca s.XIV–s.XVI
  • Calle de Atochacirca s.XVI–actualidad

Reflexiones al pie de la letra

En el número 87, donde estuvo la imprenta de Juan de la Cuesta, un relieve muestra a don Quijote y Sancho a la salida del taller: aquí se imprimió en 1605 la primera parte del Quijote. El local, recuperado por la Sociedad Cervantina, se puede visitar; la placa es de 1905.

Naturaleza Plantas y cultivos origen disputado
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