Calle de Luis Vélez de Guevara

Barrio de Embajadores

El nombre conmemora al dramaturgo y novelista Luis Vélez de Guevara (Écija, 1579 – Madrid, 1644), que otorgó testamento el 5 de noviembre de 1644 declarando su domicilio en esta misma calle y murió en ella cinco días después. El Ayuntamiento le dio su nombre en 1903, sustituyendo el de calle de las Urosas, que la calle había llevado desde al menos el siglo XVI por el apellido de una familia propietaria de casas en el solar.

La calle une la calle de Atocha con la de la Magdalena en sentido norte-sur, con un descenso suave hacia Lavapiés. Forma parte del barrio de Embajadores, en el extremo sur del que durante el siglo XVII fue el corazón literario de Madrid. El topónimo primitivo, Urosas, procede del apellido de dos hermanas propietarias de casas y huerta en el tramo donde se abrió la vía. Peñasco y Cambronero, en su obra de 1889 sobre las calles de Madrid, documentaron que el plano de Texeira de 1656 la rotula como «Rosas», y juzgaron ese rótulo un error del dibujante: el nombre auténtico era Urosas. El plano de Espinosa de 1769 ya lo recoge correctamente. La calle acumuló en el siglo XVII una densidad literaria llamativa. Juan Ruiz de Alarcón vivió y murió en ella en 1639; su testamento, dictado ante el notario Lucas del Pozo, consigna el domicilio en las Urosas. Luis Vélez de Guevara llegó a la misma calle al final de su vida: su testamento, fechado el 5 de noviembre de 1644, ante el mismo notario Lucas del Pozo, declara que otorga «viviendo en la calle de las Urosas, estando enfermo del cuerpo pero con juicio sano». Murió el 10 de noviembre. Fue enterrado en el monasterio de Doña María de Aragón. La coincidencia de dos dramaturgos del Siglo de Oro, con testamentos ante el mismo escribano, en la misma calle, no tiene paralelo documentado en el nomenclátor de Madrid. Vélez de Guevara había llegado a Madrid desde Écija, cursado bachillerato en Osuna, servido en campañas militares en Italia y el Mediterráneo, y alcanzado el cargo de Ujier de Cámara de Felipe IV desde 1625, que cedió a su hijo Juan en 1642. Cervantes lo alabó en el Viaje del Parnaso como «lustre y alegría y discreción del trato cortesano». Su obra más conocida, El diablo cojuelo (1641), sitúa la acción en los tejados y buhardillas del Madrid de su tiempo: el estudiante don Cleofás libera a un diablo atrapado por un astrólogo y este le abre los tejados de la ciudad para mostrarle lo que ocurre dentro de cada casa. La ironía geográfica es que el autor de esa novela muriera en la misma calle de vecindad que describe. En el siglo XX la calle recuperó presencia literaria por otro camino: Arturo Barea pasó parte de su infancia en una buhardilla del número que la calle tenía entonces, y la recuerda por su nombre antiguo, «calle de las Urosas», en La forja de un rebelde (publicada en inglés en 1941, en español en 1951). El nombre actual rige desde 1903, cuando el Ayuntamiento aprobó el cambio para conmemorar al dramaturgo.
Dos dramaturgos del Siglo de Oro otorgaron testamento ante el mismo notario, Lucas del Pozo, en la misma calle: Juan Ruiz de Alarcón el 1 de julio de 1639, y Luis Vélez de Guevara el 5 de noviembre de 1644. Alarcón murió tres días después de firmar el suyo; Vélez de Guevara, cinco. La calle que hoy lleva el nombre de uno albergó también los últimos días del otro.

Sus nombres

  • Calle de las Urosassiglo XVI – 1903
  • Calle de Luis Vélez de Guevara1903 – actualidad
Personas Escritores y artistas origen disputado
Ver fuentes (8)

Cruces y bocacalles