barrio de Guindalera

Guindalera

El nombre viene del cultivo, no de una persona. Aquí había guindos (Prunus cerasus), el cerezo de fruto agrio, y «guindalera» es el sitio plantado de ellos. La tierra se regaba con el arroyo Abroñigal y, desde 1868, con el ramal este del Canal de Isabel II, el que todos llamaban el Canalillo. Lo de «Don Guindo» se repite a veces, pero no hay documento que lo respalde.

Hasta el último tercio del siglo XIX esto era huerta, tejares y alfares al este de Madrid, con caminos rurales que iban a los pueblos de al lado: la calle de Coslada sigue el viejo Camino de Canillas, el acceso de Madrid al desaparecido municipio de Canillas. Cuando empezó a parcelarse, hacia 1874, llegó gente humilde y mucha de fuera. Los aragoneses fueron tantos que levantaron la primera iglesia madrileña del Pilar, inaugurada un 12 de octubre, y de ahí la calle de Pilar de Zaragoza. Los carteros montaron su cooperativa y construyeron sus hotelitos, la Colonia de los Carteros: la bautizaron Grupo Thebussiano por Doctor Thebussen, seudónimo de Mariano Pardo de Figueroa —⁠anagrama de «embustes» con una hache añadida⁠—⁠, y a sus dos calles interiores quisieron ponerles Máxima Bondad y Máxima Belleza; perdieron el adjetivo y quedaron en Bondad y Belleza. Buena parte del barrio la hicieron promotores privados que rotulaban a su gusto. Mariano Santos Pinela y el arquitecto Julián Marín levantaron desde 1890 la colonia Madrid Moderno, con calles de ciudades europeas: Londres, Roma, Bremen. La avenida que cerraba aquella colonia llevó el nombre de Marín hasta 1931; el de su mujer sobrevive en la transversal Rafaela Bonilla. Marín dio nombre también a la avenida hasta que, en 1931, año de la primera corrida en Las Ventas —⁠cuyo flanco norte bordea⁠—⁠, pasó a ser Avenida de los Toreros, en honor al gremio entero y no a un diestro. Mucho rótulo no es más que el apellido del dueño del solar: Otero, Oltra, Ruiz Ocaña, Francisco Altimiras, que en 1855 pidió licencia para edificar junto a la Venta del Espíritu Santo. De aquella vocación literaria del XIX quedan los dramaturgos del género chico y la zarzuela: Ricardo de la Vega, autor de La verbena de la Paloma; Salvador Granes, el «rey de la parodia»; José Picón, que escribió Pan y toros. Y, ya entrado el siglo XX, los pintores de toros: Roberto Domingo y Pintor Moreno Carbonero, maestro de Picasso y Juan Gris. Al otro lado, en el Parque de las Avenidas que CIOHSA urbanizó desde 1956 sobre las antiguas huertas, los arquitectos se inventaron un juego y llamaron a todas las calles con ciudades que empiezan por B: Berlín, Berna, Bolonia, Brescia, Burdeos. De los guindos que dieron el nombre no ha quedado ni uno.

Calles

Todas las calles del barrio de Guindalera.