Pasaje de la Fundación
El pasaje toma nombre de la Fundación Caldeiro, institución benéfica creada por el testamento del notario Manuel Caldeiro Parajuá (Madrid, 1827–1894) que construyó un gran colegio en la Avenida de los Toreros, a menos de doscientos metros del pasaje, y cuya denominación popular quedó como referente del sector de la Guindalera.
El Pasaje de la Fundación debe su nombre a una obra que sigue en pie a pocos metros: la Fundación Caldeiro, un internado para huérfanos nacido de un testamento.
Manuel Caldeiro Parajuá, notario de familia lucense, murió en 1894 sin descendencia y dejó escrito que con su fortuna se crease un patronato para acoger a niños huérfanos de Madrid y enseñarles un oficio. Sus albaceas compraron un solar en la colonia Madrid Moderno y encargaron el proyecto a Luis María Cabello Lapiedra. Entre 1902 y 1906 levantó allí un edificio de unos cinco mil metros cuadrados, en un estilo ecléctico que mezcla lo neogótico con lo neomudéjar. La inauguración oficial llegó el 19 de marzo de 1911, con trescientos alumnos. Todavía se alza, en la Avenida de los Toreros 45, sobre un leve desnivel que domina la vista del barrio.
Conviene una nota de honestidad: se atribuye el nombre a la Fundación Caldeiro, pero ninguna fuente certifica de forma explícita la rotulación. La atribución se apoya en la cercanía.