Calle Andrés Tamayo

Guindalera

Médico y cirujano madrileño del siglo XVII, médico de cámara de Felipe IV. Su Tratado breve de álgebra y garrotillo (Madrid, 1621) abordaba cirugía ortopédica y difteria laríngea. En 1625 fue asignado como médico de la armada que Fadrique de Toledo Osorio condujo en la recuperación de Salvador de Bahía.

Detrás de este rótulo se esconde un médico madrileño del siglo XVII con un título de libro tan extravagante que merece leerse despacio. Andrés Tamayo ejerció de médico y cirujano de cámara de Felipe IV, y en 1625 embarcó como médico de la armada que Fadrique de Toledo Osorio llevó a reconquistar Salvador de Bahía. Su obra principal salió de la imprenta en Madrid en 1621 con un nombre que hoy desconcierta: Tratado breve de álgebra y garrotillo. Nada de matemáticas ni de resfriados. En el lenguaje médico de la época, «álgebra» nombraba el arte de recolocar huesos rotos y «garrotillo» era la difteria laríngea, esa que ahoga. El nombre llegó a la Guindalera, colonia que se urbanizó en el ensanche este desde la década de 1890 rotulando sus calles con figuras ilustres madrileñas. La calle de Andrés Tamayo encaja en ese patrón, aunque el acuerdo municipal exacto que bautizó la vía no aparece en las fuentes primarias.
Juan Pérez de Montalbán incluyó a Tamayo en el «Índice de los ingenios de Madrid» de Para todos (1632) atribuyéndole comedias y un poema heroico. Quevedo, en La Perinola, expuso que esos títulos eran invención suya, fabricados precisamente para ridiculizar el criterio con que Montalbán había confeccionado la lista. Álvarez y Baena los recogió después en Hijos de Madrid (1789-1791) citando como fuente al propio Quevedo, lo que perpetuó la confusión. La crítica posterior los considera ficticios.
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