Calle de Francisco Silvela
Salamanca · Guindalera
La calle toma el nombre de Francisco Silvela y de Le Vielleuze (Madrid, 1845-1905), jurista y político conservador que presidió el Consejo de Ministros en 1899-1900 y 1902-1903. El Ayuntamiento aprobó la rotulación el 1 de octubre de 1915, sobre el trayecto que el Plan Castro denominaba Paseo de Ronda.
El Paseo de Ronda era el anillo semicircular proyectado por el Plan Castro de 1860 como límite exterior del Ensanche madrileño. El tramo entre la plaza de Manuel Becerra y la glorieta de López de Hoyos actuaba como línea divisoria entre la colonia de la Lista, al sur, con hoteles particulares de clases medias acomodadas, y la Guindalera, al norte, de trama más modesta y tardía. El Ayuntamiento renombró este tramo el 1 de octubre de 1915, según recoge el blog «Madrid: sus viejas calles» con referencia a Pedro de Répide. Ese mismo año Alfonso XIII concedió el Marquesado de Silvela a Amalia Loring y Heredia, viuda del político.
Francisco Silvela y de Le Vielleuze nació en Madrid el 15 de diciembre de 1845, hijo de Francisco Agustín Silvela y Blanco, ministro de Gobernación y de Gracia y Justicia. Estudió Derecho en la Universidad Central y fue diputado por el distrito de Piedrahíta durante más de treinta años. Ocupó las carteras de Gobernación, Gracia y Justicia, Estado y Marina bajo Cánovas. Al retirarse designó a Antonio Maura como sucesor al frente del conservadurismo. Era académico de la Real Academia Española (silla K, desde el 30 de abril de 1893), de la Historia, de Ciencias Morales y Políticas, de Jurisprudencia y de Bellas Artes de San Fernando. Su artículo «España sin pulso», publicado en El Tiempo el 16 de agosto de 1898, empleó la metáfora del paciente sin señales vitales para describir la indiferencia española ante el colapso colonial, y lo situó como figura central del regeneracionismo conservador.
El artículo «España sin pulso», publicado por Silvela en El Tiempo el 16 de agosto de 1898 —semanas después del armisticio con Estados Unidos—, empleó la metáfora del paciente sin señales vitales para describir la indiferencia española ante el colapso colonial. La frase se incorporó al uso periodístico y fue el texto más citado del regeneracionismo conservador.
Sus nombres
- Paseo de Rondaca. 1860-1915