Avenida de la Guindalera

Salamanca · Guindalera

La avenida toma el nombre del barrio de la Guindalera, cuyo topónimo procede de las antiguas huertas de guindos (Prunus cerasus) del extrarradio este de Madrid, regadas por el arroyo Abroñigal y, desde 1868, por el canalillo del Canal de Isabel II. La leyenda del propietario apodado «Don Guindo» la recoge Isabel Gea Ortigas, quien advierte que no existe documentación directa sobre él.

A mediados del siglo XIX el territorio era un área de huertas en el extrarradio este de Madrid, regadas con el agua del arroyo Abroñigal —⁠hoy soterrado bajo la M-30⁠— y, a partir de 1868, con la acequia del canalillo (ramal este del Canal de Isabel II), que irrigó los huertos hasta su cierre como canal de riego en 1967. El étimo es transparente: guinda (fruto del Prunus cerasus) más el sufijo colectivo -era, que indica lugar de abundancia o cultivo. La fecha más temprana documentada en fuentes secundarias se sitúa en torno a 1801, citada por el blog El Rincón de Mayrit a partir de avisos del Diario de Madrid, aunque la referencia directa no ha sido verificada en la hemeroteca digitalizada. La leyenda identifica al propietario de aquellas huertas con un individuo conocido como «Don Guindo». Isabel Gea Ortigas la recoge en sus compilaciones sobre Madrid (Ediciones La Librería), pero precisa que «nada se sabe de tales huertas y del bueno de don Guindo». Las versiones divergen: algunas señalan como protagonista a una huertana llamada Isabel; otras, a un propietario varón. La urbanización arrancó en 1874, cuando el Archivo de la Villa registró las primeras sesenta y cinco licencias de obra en seis años. Entre 1860 y 1864, los condes de Villapadierna y otros propietarios habían formado una sociedad para parcelar el suelo al amparo del Plan Castro de 1860. En 1888 el barrio contaba con 762 vecinos. La avenida heredó el topónimo comarcal, igual que el mercado, el club recreativo y la parroquia del mismo nombre.
Las huertas de la Guindalera no se regaban solo con el arroyo Abroñigal: desde 1868, el canalillo del Canal de Isabel II bajaba hasta el paraje e irrigaba los huertos en paralelo al arroyo. Cuando el canalillo cerró como canal de riego en 1967, el paisaje agrícola que había dado nombre al barrio llevaba ya décadas desaparecido bajo el adoquín.
Lugares Barrios y espacios urbanos origen disputado
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