barrio de Atocha

Atocha

El origen está discutido. La explicación más extendida lo hace venir del esparto o atocha que crecía por aquí, palabra de raíz árabe (at-tawcha). Otra hipótesis la liga al santuario de la Virgen de Atocha, anterior incluso a esa vegetación. Sea cual sea el orden, nombre de planta y nombre de Virgen quedaron pegados a este rincón del sur.

Antes de las casas y las vías, esto era el extremo sur de Madrid, suelo de secano donde crecía el esparto, con eras de trilla y alguna alameda bajando hacia el Manzanares. Por aquí pasaba el camino a Valencia y se levantó el santuario de la Virgen de Atocha. Cuando llegó el ferrocarril en el siglo XIX, la gran estación lo cambió todo: a su alrededor se urbanizó un barrio de trabajadores, ferroviarios y obreros de los talleres. El nombre antiguo del lugar se mantuvo en la estación y en el Túnel de Atocha, el ramal que enlaza por debajo las estaciones de Atocha y Chamartín. En 1941 la vieja plaza de Atocha pasó a llamarse Plaza del Emperador Carlos V, por el rey que en España fue Carlos I. De ahí arrancan dos paseos con nombre de mujer de la realeza: el Paseo Infanta Isabel recuerda a Isabel de Borbón, «la Chata», hija de Isabel II y figura muy querida en el Madrid de su época. Más al interior, los terrenos los había tenido Pedro Bosch, comerciante de telas y marchante de arte del XIX, dueño de las fincas del Pacífico de donde salió su calle. Y junto a él, dos pueblos de la provincia: Leganés, cuyo nombre nace del barro, el légamo de una antigua laguna, y Garganta de los Montes, que describe la estrechura del terreno entre montañas de la sierra. Pero lo que llena el barrio es un jardín de nombres de árboles y plantas. El Almez, de frutos diminutos que los chicos disparaban con cerbatana; el Tejo, de madera roja y savia venenosa; la Retama amarilla de los secarrales; el Acanto, cuya hoja dibujó el capitel corintio; la Alamedilla de álamos de ribera; y la Kentia, palmera de salón. De América llegan el Jacaranda de flor violeta, el Tamarindo de vaina dulce y el Ombú —⁠del guaraní umbú, «sombra»⁠—⁠, el árbol solitario que da sombra en la pampa. Donde antes solo crecía el esparto, ahora hay rotuladas calles con media botánica del mundo.

Calles

Todas las calles del barrio de Atocha.