barrio de Atocha

Atocha

El barrio toma su nombre del antiguo Prado de Atocha y de la basílica de Nuestra Señora de Atocha, levantada en aquella pradera. El topónimo aparece ya como Prato de Toia en el Fuero de Madrid de 1202 y la explicación más sólida lo liga al esparto: atocha sigue siendo, en el diccionario, sinónimo de esparto, y atochar designaba el campo donde crecía esa hierba dura. Otras versiones, más devotas que filológicas, lo derivan del griego Theotokos, madre de Dios.

Atocha ocupa la punta sur de Arganzuela, entre la ronda que lleva su nombre y la M-30. Mucho antes de la estación hubo aquí una pradera comunal, el Prado de Atocha, donde pastaba el ganado de la villa y donde se alzó la ermita de la Virgen que dio nombre al lugar. La palabra remite al esparto que cubría aquellos campos, la atocha que aún registran los diccionarios. El callejero conserva esa memoria rural por dos vías. La calle de Atocha y la ronda de Atocha recuerdan el viejo camino y la basílica. Otras calles trasplantan pueblos de la sierra madrileña, como Alpedrete y Garganta de los Montes, asomada esta última al alto valle del Lozoya. Y un grupo botánico, con Jacaranda y Acanto, devuelve al asfalto los nombres de las plantas. Hoy manda la estación: andenes, cercanías y el jardín tropical bajo la marquesina de Alberto del Palacio. Alrededor, bloques de vivienda y el trasiego de quien cambia de tren marcan el pulso de un barrio que sigue siendo, sobre todo, puerta de entrada y salida de Madrid.

Calles

Todas las calles del barrio de Atocha.