Calle Acanto
Lleva el nombre del acanto, planta mediterránea de hojas anchas cuyo dibujo dio forma al capitel corintio.
El acanto crece silvestre por toda la cuenca mediterránea, con hojas grandes, dentadas y de un verde brillante que se abren en roseta junto al suelo. Su nombre viene del griego ákantha, espina, por los bordes recortados de la hoja y por las brácteas puntiagudas que protegen sus flores. Los romanos completaron el nombre botánico con el latín mollis, suave, para describir su follaje flexible.
De esa hoja salió uno de los motivos más copiados de la historia del arte. Se cuenta que el escultor griego Calímaco vio un acanto que había brotado alrededor de una cesta dejada sobre la tumba de una joven, con las hojas curvándose contra el borde del mimbre, y de aquella imagen sacó el modelo del capitel corintio. Desde entonces el acanto adorna columnas, frisos, molduras y vasijas, primero en Grecia, luego en Roma y después en casi todo edificio de aspiración clásica.
En este rincón de Arganzuela, junto a Méndez Álvaro, la calle se cuela entre antiguas naves industriales de principios del siglo XX. Una de ellas la firmó Luis de Landecho, el arquitecto del Hotel Ritz. La vía es corta y tranquila, casi un callejón, y comparte vecindario con otros nombres de plantas como las Acacias, en una zona donde el callejero quiso vestirse de jardín.