Calle Garganta de los Montes
Toma su nombre del pueblo serrano de Garganta de los Montes, en el norte de Madrid, cuyo topónimo describe la estrechura del terreno entre montañas.
Garganta de los Montes es un pueblo del valle alto del Lozoya, en la Sierra Norte de Madrid, y la calle del barrio de Atocha lo trae a la ciudad como tantas vías de Arganzuela que llevan nombres de localidades madrileñas.
Una garganta, en el habla de la montaña, es la estrechura por donde un río o un camino se abre paso entre las laderas, el desfiladero angosto que aprieta el paisaje antes de soltarlo. Eso describe el topónimo: un asentamiento encajado entre montes, a la entrada del valle.
El pueblo se formó en la Baja Edad Media, entre los siglos XIV y XV, cuando la repoblación cristiana llevó pastores a estas tierras de la sierra. Vivieron del ganado y levantaron sus primeras casas en torno a una calle de empedrado serrano.
El rótulo se lee hoy en pleno Atocha, sobre asfalto urbano, a unos setenta y cinco kilómetros del valle que le dio nombre.