Calle del Ombú
Toma su nombre del ombú, el árbol de copa ancha y tronco hinchado que crece solitario en las llanuras de Sudamérica.
El ombú presta su nombre a la Calle del Ombú, una vía corta de Atocha junto a la maraña de calles que rodean la estación de Méndez Álvaro. Por qué el callejero municipal eligió precisamente este árbol no se ha conservado documentado, así que el dato seguro es el nombre, no la intención de quien lo puso.
El ombú (Phytolacca dioica) crece silvestre en la pampa de Argentina y Uruguay, y se asoma también por el sur de Brasil y Paraguay. No es un árbol corriente: su tronco se ensancha de manera desmesurada en la base, las raíces afloran y serpentean por el suelo, y la madera es tan blanda y esponjosa que apenas sirve para arder ni para construir. Eso mismo lo salvó del hacha. En medio de la llanura sin sombra, un ombú aislado servía de mojón en el horizonte y de refugio del sol para el gaucho.
Su fama llegó a la literatura, donde aparece como emblema de la pampa y de la planta que aguanta sequías, vientos y soledad sin partirse.
En Madrid, lejos de cualquier llanura, el nombre planta sobre el asfalto de Arganzuela la silueta de un árbol que jamás dará sombra a esta acera.