Calle Jacaranda
Lleva el nombre del jacarandá, el árbol americano de flor violeta cuya denominación procede del guaraní.
El nombre viene de un árbol, el jacarandá, que en primavera cubre de flores violetas las aceras de medio mundo. La palabra llegó al castellano desde el guaraní, la lengua que se habla en buena parte de Paraguay y el nordeste argentino. Las interpretaciones del étimo varían: unas lo leen como lugar perfumado, otras lo asocian a la madera dura del tronco. El jacarandá es nativo de Sudamérica —Bolivia, Paraguay, el norte de Argentina, Brasil— y desde allí viajó como árbol ornamental hasta los climas templados, donde se planta por el espectáculo de su floración.
Por qué el callejero madrileño escogió este nombre para esta vía concreta no se ha conservado de forma documentada. La Calle Jacaranda se sitúa en el borde sur de Arganzuela, cerca de Atocha, en una zona de urbanización reciente donde varias calles toman nombre de árboles y plantas, una costumbre habitual del nomenclátor cuando abre viario nuevo y no hay un personaje ni un hecho que conmemorar.
El árbol florece antes de echar la hoja, de modo que durante unas semanas la copa entera se vuelve una nube morada; cuando los pétalos caen, alfombran el suelo del mismo color. En guaraní, el fruto leñoso y curvado que deja después se llama ka-í jepopeté, «aplauso de mono».