Plaza del Emperador Carlos V

Atocha

Honra a Carlos V, emperador del Sacro Imperio y rey de España como Carlos I, cuyo nombre sustituyó en 1941 al antiguo de Atocha.

El gran nudo de tráfico que abre el sur de Madrid llevó durante siglos otro nombre: Glorieta de Atocha, por la puerta y el santuario que la marcaban. Allí estuvo una de las salidas históricas de la villa, camino del convento de Nuestra Señora de Atocha, y de ese tránsito de viajeros y devotos le venía el apelativo. La puerta se derribó en 1850. El nombre actual llegó en 1941, cuando el Ayuntamiento dedicó el espacio al emperador y, de paso, evitó la confusión con la cercana calle de Atocha. La elección tiene su matiz: el homenajeado reinó en España como Carlos I, pero la plaza lo recuerda por su corona alemana, la quinta de su nombre. La ciudad fijó en la piedra el título imperial que ganó fuera, no el que heredó dentro. Los madrileños siguieron diciendo Atocha, sobre todo porque ahí está la estación de tren. Quien cruzó la glorieta en los años sesenta recuerda otra estampa hoy desaparecida: una fuente luminosa inaugurada en 1963, con surtidores montados sobre un plato giratorio que movía la propia presión del agua. Un paso elevado, que la gente bautizó como el «scalextric», fue restando protagonismo al conjunto hasta que la estructura se demolió a mediados de los años ochenta.
Personas Políticos y gobernantes origen documentado