Túnel de Atocha
Toma su nombre del túnel ferroviario que enlaza las estaciones de Atocha y Chamartín y que discurre bajo este tramo.
La calle nombra lo que esconde bajo el asfalto: el túnel ferroviario que cose Madrid de sur a norte y une las estaciones de Atocha y Chamartín. Inaugurado en 1967, permitió por primera vez que los trenes atravesaran la capital de lado a lado en lugar de morir en estaciones término. Discurre bajo el Paseo del Prado, el Paseo de Recoletos y el Paseo de la Castellana, y la prensa lo apodó «túnel de la risa» por su parecido con aquel cilindro giratorio de las ferias.
El topónimo Atocha viene de mucho antes. La explicación más aceptada lo liga al esparto: un campo de atochas, la mata dura que crecía al sur de la villa, daría el nombre del paraje. Una tradición devota prefería derivarlo del griego Theotoca, «Madre de Dios», para acercarlo a la venerada Virgen de Atocha.
Bajo esta vía de Arganzuela, los trenes siguen entrando y saliendo de la ciudad sin que apenas se note en la superficie.