barrio oficial de Jerónimos

Los Jerónimos

El nombre viene de la orden de San Jerónimo, frailes que en 1503 trasladaron aquí su monasterio desde la ribera del Manzanares para huir de las crecidas del río. La iglesia que llamamos los Jerónimos es lo que queda de aquel convento. Junto a él, en tiempos de Felipe IV, creció el Real Sitio del Buen Retiro, y de la venta y parcelación de esos terrenos reales nació, en el siglo XIX, el barrio entero.

Esto fue durante siglos huerta de frailes y jardín de reyes. Sobre los terrenos del monasterio y del antiguo palacio del Buen Retiro —⁠que Felipe IV mandó construir desde 1630 y que se demolió en 1869⁠— se abrió el barrio cuando Isabel II vendió el suelo al Estado hacia 1865. La calle de Alberto Bosch corre sobre la vieja huerta del convento; la calle de Felipe IV recuerda al rey que levantó el palacio, y el Salón del Estanque bordea el lago artificial que sus jardineros cavaron entre 1634 y 1638. Vino a vivir gente de posición: era el Madrid de los museos, las academias y los ministerios. Las calles cuentan dos cosas a la vez. Por un lado, los reyes de la Casa de Austria y los dramaturgos que estrenaban para ellos en el Coliseo del Buen Retiro: Moreto, comediógrafo del Siglo de Oro; Montalbán, por Juan Pérez de Montalbán, discípulo de Lope; Ruiz de Alarcón, el dramaturgo nacido en Nueva España. A ellos se suman poetas de otros siglos —⁠el cordobés Juan de Mena, autor del Laberinto de Fortuna, y el Poeta Esteban de Villegas, «el cisne del Najerilla»⁠— y pintores como Casado del Alisal y Espalter. La calle Academia y media calle de Felipe IV miran a la fachada de la Real Academia Española, que se instaló aquí en 1894. Hacia el parque, los nombres cruzan el Atlántico: los paseos del Uruguay, de Venezuela, de Colombia, de la República de Cuba, la avenida de Méjico y las plazas de Honduras y Nicaragua, todas dedicadas a las repúblicas hispanoamericanas cuando el Retiro pasó al Ayuntamiento en 1868. Y entre tanto rey y tanta república, en la cuesta que baja al Botánico, la Cuesta de Moyano —⁠por Claudio Moyano, el ministro de la ley de enseñanza de 1857⁠— vende desde 1925 libros de segunda mano en sus casetas de madera.

Calles

Parte del barrio oficial de Jerónimos —la que Madrid conoce como Los Jerónimos—, calle por calle.