Glorieta del Ángel Caído

Retiro · Jerónimos

La glorieta toma el nombre de la escultura que la preside: El Ángel Caído, bronce del madrileño Ricardo Bellver y Ramón (1877), que representa a Lucifer en el instante de su expulsión del Paraíso, inspirado en el Canto I del Paraíso Perdido de Milton. Ganó la Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes (1878) y se exhibió ese año en la Exposición Universal de París.

El solar albergó en época de los Austrias la ermita de San Antonio Abad y, posteriormente, la Real Fábrica de Porcelanas fundada por Carlos III. Las tropas francesas la convirtieron en fortín durante la Guerra de la Independencia; las fuerzas británicas de Wellington la demolieron a finales de 1812. Ricardo Bellver (Madrid, 1845–1924), hijo del escultor Francisco Bellver y formado en la Real Academia de San Fernando, modeló el yeso original en Roma mientras disfrutaba de una pensión de la Academia Española de Bellas Artes. El Estado adquirió la obra en enero de 1879 por 4.500 pesetas. Alfonso XII sufragó la fundición en bronce —⁠encargada a los talleres Thiébaut Fils de París por 10.000 pesetas⁠—⁠, y el Museo Nacional de Pintura y Escultura cedió la escultura al Ayuntamiento. El arquitecto Francisco Jareño y Alarcón diseñó el pedestal en mayo de 1880: una pirámide octogonal truncada de granito con ocho caras de bronce representando diablos con lagartos, serpientes y delfines. El Duque de Fernán Núñez aportó 11.000 duros para el conjunto. El monumento se inauguró el 23 de octubre de 1885. La figura se asienta a 666 metros sobre el nivel del mar, dato que alimentó leyendas sobre rituales satánicos, aunque la cota responde a la orografía general de Madrid. En 1941, Manuel Escrivá de Romaní, Conde de Casal, recomendó en un informe municipal retirar la escultura por considerarla contraria al espíritu del régimen franquista; la propuesta fue rechazada. La glorieta figura en el callejero con la denominación Glorieta del Ángel Caído, barrio de los Jerónimos, distrito de Retiro (CP 28009).
En 1941, Manuel Escrivá de Romaní, Conde de Casal, redactó un informe oficial recomendando retirar la escultura del parque por representar «el espíritu de rebelión en su grado máximo». El Ayuntamiento de Madrid rechazó la propuesta y propuso como sustituta el monumento a Isabel la Católica del Paseo de la Castellana. El Ángel Caído permaneció.
Mitología Divinidades origen confirmado
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