Glorieta del Ángel Caído

Los Jerónimos·Jerónimos

La glorieta toma el nombre de la escultura que la preside: El Ángel Caído, bronce del madrileño Ricardo Bellver y Ramón (1877), que representa a Lucifer en el instante de su expulsión del Paraíso, inspirado en el Canto I del Paraíso Perdido de Milton. Ganó la Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes (1878) y se exhibió ese año en la Exposición Universal de París.

Antes de la escultura, este rincón del Retiro guardó una ermita de los Austrias y, después, la Real Fábrica de Porcelanas que Carlos III levantó sobre el solar. Las tropas de Wellington la arrasaron en 1812. La figura de bronce representa a Lucifer en el instante de caer, y de ahí toma su nombre la Glorieta del Ángel Caído. Se asienta a 666 metros sobre el nivel del mar, cifra que ha alimentado leyendas de rituales satánicos, aunque la altura solo responde a la orografía de Madrid. En 1941 un informe municipal recomendó retirarla por contraria al régimen franquista. La propuesta fue rechazada, y el demonio de bronce sigue cayendo eternamente en el centro de su glorieta, en el barrio de los Jerónimos.
En 1941, Manuel Escrivá de Romaní, Conde de Casal, redactó un informe oficial recomendando retirar la escultura del parque por representar «el espíritu de rebelión en su grado máximo». El Ayuntamiento de Madrid rechazó la propuesta y propuso como sustituta el monumento a Isabel la Católica del Paseo de la Castellana. El Ángel Caído permaneció.
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