Plaza de Santo Domingo

Barrio de Palacio

El nombre procede del convento de dominicas fundado en 1218 por compañeros de Domingo de Guzmán, que generó la plazuela frente a su puerta. El topónimo se mantiene ininterrumpido desde al menos 1656, fecha del plano de Teixeira, donde aparece rotulado como «plazuela de santo Domingo». El propio convento se denominaba Santo Domingo el Real.

En 1217 llegaron a Madrid dos frailes dominicos, Fray Pedro de Madrid y Suero Gómez, seguidores de Domingo de Guzmán, que pidieron al concejo terreno para establecerse. Lo obtuvieron extramuros, junto a la puerta de Valnadú, en el extremo occidental de la villa. Domingo de Guzmán visitó personalmente el lugar en 1218 y convirtió la fundación en el primer convento de monjas dominicas de España, bajo la regla de san Agustín y con autorización del papa Honorio III. El convento creció hasta ocupar una enorme superficie entre la plaza y la plaza de Isabel II, a lo largo de la cuesta que también conserva el nombre. Desde el siglo XV contó con la protección de Catalina de Lancaster, esposa de Enrique III, que renunció en vida al cargo de priora. En el claustro reposaron los restos de Pedro I de Castilla, trasladados en 1446 por su nieta Constanza de Castilla cuando ejercía como priora, y provisionalmente los del príncipe Carlos, hijo de Felipe II, antes de ser enviados al Escorial en 1573. Felipe II encargó la remodelación del coro a Juan de Herrera y el retablo mayor reunió obras de Ricci, Carducho y Caxés. La plazuela tomó entidad urbana en torno al convento. En 1634 el concejo promovió la construcción de una fuente monumental que el cantero Miguel de Collado entregó en 1637; el escultor portugués Manuel Pereira ejecutó la figura que la coronaba, identificada hacia 1640 como una Venus de mármol de posible procedencia italiana. La fuente, marcada con el número 34 en el plano de Teixeira de 1656, tenía tres caños alimentados por el viaje de la Castellana y pervivió hasta julio de 1865, cuando fue desmontada para remodelar el espacio. El convento aguantó la desamortización de Mendizábal sin ser suprimido —⁠era de monjas, no de frailes⁠—⁠, pero la Revolución de 1868 lo alcanzó de lleno. Las religiosas fueron expulsadas y el edificio, demolido en 1869 siendo alcalde Nicolás Rivero. La apertura de la calle Campomanes y la alineación de la cuesta transformaron la antigua plazuela en una plaza de mayores dimensiones con jardín arbolado. Un año antes, el 22 de junio de 1866, la sublevación del cuartel de San Gil había convertido brevemente la plaza en campo de combate: los sublevados progresistas y demócratas que intentaban derrocar a Isabel II instalaron allí una sección de artillería con dos piezas. Durante la primera mitad del siglo XX la plaza acogió un mercado de flores y, en primavera, un puesto de fresas de Aranjuez y requesón de Miraflores de la Sierra. Tres cafés habían jalonado su historia decimonónica: el Café de los Realistas (en el número 16, documentado desde 1823 y demolido en 1850), el Café de los Ángeles (en la cuesta, donde Gustavo Adolfo Bécquer escribía habitualmente para El Contemporáneo) y el Café Asprón (en el número 18, con vidrieras de colores). En 1959 un aparcamiento en altura destruyó el jardín. En 2006 comenzó su demolición con un presupuesto de 7,2 millones de euros; en abril de 2007 se inauguró la plaza peatonal actual, que según Pedro de Répide estaba «formada realmente por dos plazas que se unen en escuadra».
La fuente que presidió la plaza durante más de dos siglos (1637-1865) estaba coronada por una Venus de mármol encargada al escultor Manuel Pereira hacia 1640. Según referencias de 1865, cuando el ayuntamiento la desmontó no la destruyó sino que «se trasladó al costado del convento de las monjas», aunque nunca llegó a reinstalarse. No consta qué fue de la escultura después.

Sus nombres

  • Plazuela de Santo DomingoAnterior a 1656
  • Plaza de Santo DomingoSiglo XIX (tras la demolición del convento en 1869)
Religión y devoción Conventos y fundadores origen disputado
Ver fuentes (10)