barrio de Estrella

Estrella

No está cerrado de dónde sale el nombre. Una hipótesis lo lleva a la compañía de Seguros La Estrella, que tenía terrenos por aquí y andaba ligada a la inmobiliaria Urbis. La otra lo lee como la Estrella de Belén, que seguiría al barrio del Niño Jesús, levantado por Urbis al otro lado de la calle Doctor Esquerdo. Sea por una razón o por la otra, una vez fijado el nombre las calles se rotularon enteras con estrellas y constelaciones.

Antes de las casas, esto era el borde oriental de Madrid: huertas, tejares y el arroyo Abroñigal, que corría por donde hoy va la M-30. Al norte quedaba el asilo de la Beata María Ana, y la calle de Vaquerías recuerda los establos de leche que pastaban junto a él. A comienzos de los años cincuenta Urbis compró los terrenos y, en 1953, el barrio aparece por primera vez con el nombre de Estrella. La calle del Alcalde Sáinz de Baranda —⁠por Pedro Sáinz de Baranda, tenido por el primer alcalde moderno de Madrid⁠— se llamó antes calle del Límite, porque ahí terminaba la ciudad. Fijado el nombre, el plano se volvió una carta celeste. Hay constelaciones del zodiaco como Leo y Piscis; el Can Mayor y el Can Menor, los dos perros que siguen a Orión; Perseo, el héroe griego; y figuras del cielo del sur que desde Madrid no se ven —⁠la Cruz del Sur, el Pez Austral, el Pez Volador, el Dorado, la Carena (la quilla de la antigua nave Argo)⁠—⁠. Y estrellas sueltas: Sirio, la más brillante de la noche, y la Estrella Polar, que marca el norte. No todas las calles miran arriba. En un rincón, la calle de la Moneda y la calle Valores recuerdan la colonia que la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre levantó para sus trabajadores, con los nombres de la ceca. Y la cuesta hacia la M-30 termina en el único rótulo que no salió de un atlas ni de una imprenta: el Puente del Corazón Partío, que Madrid bautizó en 2020 por Alejandro Sanz y su canción. Bajo un barrio entero de estrellas, el nombre que la gente repite es el de un despecho.

Calles

Todas las calles del barrio de Estrella.