Pasaje del Dorado
Toma su nombre de Dorado, la constelación austral del pez dorado, dentro del callejero estelar del barrio de la Estrella.
Cuando el barrio de la Estrella se trazó sobre antiguos terrenos del este de Madrid, sus calles se bautizaron mirando al cielo. Alrededor conviven la calle de la Estrella Polar, la calle de la Cruz del Sur, la calle de Sirio, la calle del Pez Volador y la plaza de los Astros. En ese mapa celeste, el Pasaje del Dorado aporta otra constelación: la del pez dorado.
Dorado es una agrupación del hemisferio sur, invisible desde Madrid. La observaron a finales del siglo XVI dos navegantes neerlandeses que cartografiaron el cielo austral. Su nombre evoca al mahi-mahi, el pez de reflejos metálicos que persigue a los barcos en los mares cálidos. No alberga estrellas muy brillantes, pero guarda buena parte de la Gran Nube de Magallanes, la galaxia satélite que se ve a simple vista bajo cielos del sur.
Un pasaje corto lleva, en una placa madrileña, el nombre de un pez que solo brilla a miles de kilómetros, en un firmamento que aquí nunca asoma.