Calle de la Estrella Polar
Toma su nombre de Polaris, la estrella que marca el norte celeste, dentro del callejero astronómico del barrio de la Estrella.
El nombre no viene de un santo ni de un prócer, sino del cielo. La calle de la Estrella Polar pertenece a un barrio entero bautizado con astros y constelaciones, levantado por la inmobiliaria Urbis sobre terrenos próximos al arroyo Abroñigal a lo largo de los años cincuenta.
La estrella que da nombre a la vía es Polaris, en el extremo de la cola de la Osa Menor. Casi en la vertical del polo norte terrestre, apenas se mueve a lo largo de la noche mientras el resto del cielo gira en torno a ella. Por eso durante siglos sirvió de guía a navegantes y caminantes: bastaba localizarla para saber dónde estaba el norte.
A su alrededor, el vecindario completa el mapa estelar. Sirio, Perseo, Cruz del Sur, Los Astros y Pez Volador trazan un firmamento de asfalto entre el parque del Retiro y Doctor Esquerdo. La calle de la Estrella Polar lo recorre por dentro hasta enlazar con Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno, vecina de la que nunca cambia de sitio.