Calle de Antonio Casero
Honra al poeta y sainetero Antonio Casero y Barranco (1874-1936), cantor del Madrid castizo de las verbenas y los chulapos.
Nadie escribió el habla de los barrios bajos con más oído que Antonio Casero y Barranco, madrileño nacido en 1874 que repartió su infancia entre Maravillas y Lavapiés. De aquellos patios y verbenas sacó la materia de sus versos y de sus sainetes, el teatro breve y popular que llenaba los escenarios del Madrid de entresiglos.
Profesor mercantil de oficio, pronto cambió las cuentas por las rimas. Los sainetes le dieron fama y dinero, y en ellos retrató a la gente del pueblo con humor y nostalgia: La gente del bronce, Los castizos, De Madrid al cielo. Llegó a concejal del Ayuntamiento en 1915. Murió en su casa de la calle Carranza un domingo de marzo de 1936, a los sesenta y dos años.
Aquí, en la calle de Antonio Casero, su apellido convive con los nombres celestes que el barrio de la Estrella tomó del firmamento.