Calle del Barquillo

Chueca·Justicia

El topónimo antecede a la calle misma. Documentos del siglo XVI nombran ya el paraje como «las tierras que dicen del Barquillo», cuando esos terrenos pertenecían aún a la jurisdicción de Vicálvaro. La hipótesis más sólida, recogida por Pedro de Répide a partir de Mesonero Romanos y Nicolás Fernández de Moratín, apunta a que la configuración primitiva del terreno — una hondonada alargada de forma cóncava — recordaba la silueta de un barquillo o barco pequeño. Existe además una leyenda, muy citada pero considerada tardía e inverosificable, que atribuye el nombre a un barco de recreo que la marquesa de las Nieves habría tenido en el estanque de su finca, en la parte alta de la calle, donde luego se levantó el convento de las Salesas Reales.

La calle del Barquillo baja sus 650 metros desde Alcalá hasta Fernando VI, en el barrio de Justicia, sobre la huella de un viejo camino que cruzaba tierras de Vicálvaro cuando todo aquello era afueras de Madrid. La hipótesis más firme sobre su nombre habla de una hondonada alargada y cóncava que recordaba la silueta de un barquillo, un barco pequeño. La calle empezó a tener cuerpo de ciudad en el siglo XVII, como acceso al convento de San Hermenegildo, donde en 1614 un joven sacerdote llamado Lope de Vega cantó su primera misa. El siglo XVIII la ascendió de barrio periférico a calle de la corona: Bárbara de Braganza fundó en 1748 el Monasterio de las Salesas Reales, y la vía pasó a llamarse Real calle del Barquillo. En su tramo bajo convivían los herreros artesanos, los chisperos, célebres por sus broncas con los manolos de Lavapiés, y las mansiones de la nobleza. La segunda mitad del siglo XX le dio otro apodo, «calle del Sonido»: llegaron a apretarse más de veinte tiendas de instrumentos en esos 650 metros. En 1979, uno de sus comerciantes encargó un cartel que imitaba las placas oficiales, como si el sobrenombre fuera nomenclatura de verdad.
En 1791, Ramón de la Cruz publicó el sainete «La Petra y la Juana, o El casero prudente, o La casa de Tócame Roque», basado en la corrala que ocupaba la esquina de Barquillo con Belén. El edificio debía su nombre a dos hermanos, Juan y Roque, cuya herencia había quedado redactada con tal ambigüedad que ninguno podía probar su derecho de propiedad. La disputa generó un diálogo reiterado — «tócame a mí» / «no, tócame a mí, Juan» — que se hizo proverbial en el barrio. La corrala albergaba 72 familias y 70 herreros trabajando en sus patios; fue demolida por decreto municipal en 1849. La expresión «casa de tócame roque» entró en el diccionario de la Real Academia Española como sinónimo de lugar bullicioso y desordenado.

Sus nombres

  • Las tierras que dicen del BarquilloSiglo XVI (anterior a la calle)
  • Calle del BarquilloSiglo XVII
  • Real Calle del Barquillo / Calle Real del BarquilloSiglo XVIII (circa 1748 en adelante)
  • Calle del BarquilloSiglo XIX – actualidad
  • Calle del Sonido (apelativo popular)Desde 1979 aprox.
Naturaleza Paisaje origen disputado
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