Calle de Orellana

Barrio de Justicia

La calle lleva el nombre de Francisco de Orellana (Trujillo, Extremadura, h. 1511 — delta del Amazonas, noviembre de 1546), conquistador y explorador español que en 1542 descendió por primera vez el río Amazonas en su totalidad, desde las estribaciones andinas hasta el Atlántico. El río recibió en un primer momento el nombre de «río de Orellana», topónimo que perduró en ciertos mapas hasta que se impuso definitivamente «Amazonas».

La calle se abre a partir de 1861 sobre los terrenos que había ocupado el convento de los Mercedarios Descalzos de Santa Bárbara, fundado en 1606 y desamortizado en 1836. José Bonaplata adquirió el solar en subasta pública y en 1839 instaló allí una fundición de hierro que empleó a más de ochenta operarios y fabricó máquinas de vapor, prensas, farolas y piezas de ferretería. Muerto Bonaplata en 1861, su viuda vendió la propiedad. La Sociedad de Crédito Inmobiliario compró el terreno, derribó las construcciones existentes y urbanizó el conjunto para edificios residenciales. De esa operación nacieron la calle de Orellana, el tramo inicial de Campoamor y parte de Argensola. En el solar donde había estado la iglesia del convento se levantó el edificio del número 1, que hace esquina con la plaza de Santa Bárbara. Peñasco y Cambronero ya registran la calle con su nombre actual en Las calles de Madrid (1889), describiéndola entre la plaza de Santa Bárbara y la calle del General Castaños. La vía no aparece en el plano de Texeira (1656) ni en el de Espinosa de los Monteros (1769) porque no existía: es fruto directo de la desamortización y del ensanche burgués del XIX. La calle discurre en dirección este-oeste por el barrio de Justicia, cruzando Argensola, Campoamor, General Castaños y Plaza de la Villa de París hasta rematar en la calle del Marqués de la Ensenada. En 2008 el edificio de la esquina con Campoamor, un inmueble decimonónico de chaflán redondeado, fue cubierto con 900 metros cuadrados de fresco al silicato por el artista Jack Babiloni bajo el título «Todo es Felicidá»: 68 composiciones en negro, amarillo, azul y ocre con figuras mitológicas entre los balcones. El Ayuntamiento inició un expediente de restauración de la legalidad urbanística que habría obligado a borrar la obra; la presión vecinal frenó el derribo del fresco, que sigue en pie.
El mural «Todo es Felicidá» que Jack Babiloni pintó en 2008 sobre la fachada del número 5 (esquina con Campoamor) generó un expediente municipal de restauración de la legalidad: la normativa urbanística exigía devolver la fachada a su estado original, lo que habría supuesto rascar 900 metros cuadrados de fresco. Los vecinos del barrio de Justicia recogieron firmas y el Ayuntamiento buscó fórmulas para proteger la obra, que permanece visible.

Sus nombres

  • Sin denominación previa documentadaAnterior a 1861
  • Calle de Orellanacirca 1861–1862 hasta hoy
Personas Militares origen confirmado
Ver fuentes (8)