Calle García Gutiérrez

Barrio de Justicia

Homenaje al dramaturgo romántico Antonio García Gutiérrez (Chiclana de la Frontera, 1813 – Madrid, 1884), autor de El trovador (1836), drama que Giuseppe Verdi adaptó como Il trovatore (1853). La calle fue abierta en los terrenos que ocupaba la huerta del convento de las Salesas Reales tras la exclaustración de 1870, y recibió este nombre desde su inauguración el 1 de enero de 1884, meses antes de la muerte del escritor, ocurrida en agosto de ese año.

La calle une la calle de Génova con la plaza de la Villa de París. Es corta y ancha, cerrada al tráfico desde que la sede de la Audiencia Nacional ocupa su costado norte —⁠en el número 1⁠— con acceso principal exclusivo desde ella tras la remodelación de 2012–2015. El flanco opuesto da a los jardines de la plaza. El suelo donde se abrió formaba parte de la huerta del convento de las Salesas Reales, fundado en 1748 por la reina Bárbara de Braganza y diseñado por François Carlier. Tras la exclaustración de las religiosas en 1870, el Estado incautó el edificio convenual para alojar el Tribunal Supremo y la Audiencia. El jardín interior y parte de la huerta quedaron disponibles para nuevas vías, y en esa franja se trazó la calle que hoy lleva el nombre del dramaturgo. García Gutiérrez llegó a Madrid desde Cádiz sin dinero y sin apenas contactos. Frecuentó el café El Parnasillo, donde conoció a Espronceda, Larra y Ventura de la Vega. Se enroló en el ejército de Mendizábal para combatir el carlismo, lo que le dejó escaso tiempo para escribir. Fue académico de número de la Real Academia Española desde 1862 y dirigió el Museo Arqueológico Nacional desde 1872 hasta su muerte. Su funeral en agosto de 1884 fue, según la prensa de la época, una manifestación de duelo colectivo. La Asociación de Escritores y Artistas colocó una lápida en la fachada de su última residencia, calle de Fuencarral 139, en 1887. Verdi nunca consultó a García Gutiérrez antes de adaptar El trovador; adquirió los derechos a través del libretista Salvatore Cammarano y el dramaturgo español no recibió compensación económica. El éxito de Il trovatore (1853) y Simon Boccanegra (1857) eclipsó en el extranjero al original español, cuyo autor permaneció prácticamente desconocido fuera de la Península.
La noche del 1 de marzo de 1836, García Gutiérrez había abandonado el cuartel sin permiso para asistir al estreno de El trovador en el Teatro del Príncipe. Cuando el público reclamó al autor, él no tenía ropa civil. Su amigo Ventura de la Vega le prestó desde el fondo del escenario una levita de miliciano con la que salió a recibir la ovación. La obra fue declarada el estreno más aclamado en la historia del teatro español; aquella noche el soldado sin permiso se convirtió en el dramaturgo más celebrado de su generación.

Sus nombres

  • Calle de García Gutiérrez1 de enero de 1884 – actualidad
Personas Escritores y artistas origen confirmado
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Cruces y bocacalles