Calle del Desengaño

Barrio de las Letras · Universidad

La tradición popular atribuye el nombre a una exclamación. Dos rivales italianos de la corte de Felipe II, el Caballero de Gracia (Jacobo de Grattis, de Módena) y el príncipe Vespasiano Gonzaga, se disponían a batirse en duelo en esta calle cuando una figura velada seguida por un zorro los distrajo. Al alcanzarla junto a una tapia, descubrieron que era una momia. La reacción de ambos quedó fijada en el nombre: «¡Qué desengaño!». La leyenda se recoge ya en Capmany (1863) y en Peñasco y Cambronero (1889), quienes la reproducen sin garantizarla. Mesonero Romanos, en su El antiguo Madrid (1861), anota que la calle «se llamó en un tiempo de los Basilios» sin precisar cuándo adoptó el nombre actual ni por qué razón. No existe documento que fije una fecha de bautismo oficial.

La calle arranca, en su traza histórica, del cruce con la actual calle de Valverde y terminaba en Fuencarral; la construcción de la Gran Vía (1910–1931) le amputó el tramo inicial y la sede de Telefónica (1926–1929) absorbió lo que quedaba hasta Jacometrezo. Hoy mide algo más de doscientos metros entre Valverde y la plaza de Concepción Arenal. El tejido conventual dominó el barrio desde el siglo XVII. El convento de San Basilio, fundado en 1608 junto al arroyo del Abroñigal, se trasladó aquí en 1611 por lo insalubre del primer emplazamiento; en 1665 se reedificó, y la desamortización de Mendizábal lo suprimió en 1836. El solar pasó a cuartel, luego a Bolsa de Comercio, después a teatro con el nombre de «de los Basilios», rebautizado Teatro Lope de Vega, y desapareció en 1864. Al otro extremo de la calle se instaló en 1613 el convento de Porta Coeli, de clérigos menores. Su templo, levantado hacia 1725 con portada barroca atribuida a Pedro de Ribera, sobrevivió a la desamortización; en 1868, extinguida la parroquia de San Martín del Campo, sus funciones parroquiales se trasladaron aquí. El edificio fue incendiado en 1936 y perdió buena parte de su patrimonio artístico; se conserva como iglesia de San Martín en el número 26. Francisco de Goya vivió en el número 1 entre 1779 y 1800, cuando se mudó a Valverde. En esa casa murió su esposa y nació Javier, el único hijo que le sobrevivió. El 6 de febrero de 1799, el Diario de Madrid publicó en portada el anuncio de venta de Los Caprichos desde la perfumería y licorería del bajo del mismo edificio: 320 reales el juego. Solo se vendieron 27 ejemplares de los 300 estampados; Goya retiró la edición poco después, probablemente por temor a la Inquisición. El 6 de noviembre de 1843, en esta calle, un grupo de conspiratorioss atacó el carruaje del general Narváez. Su ayudante, el comandante Baseti, murió en el acto; el joven Salvador Bermúdez de Castro resultó herido. Narváez escapó ileso. En febrero de 1871 llegó a Madrid el cubano José Martí, recién deportado tras cumplir condena en las canteras de San Lázaro. Se alojó en el número 10, en una pensión de doña Antonia. Allí redactó El presidio político en Cuba. En el número 10 existe hoy una placa conmemorativa.
El 6 de febrero de 1799, el Diario de Madrid publicó en primera plana el anuncio de venta de Los Caprichos de Goya desde el número 1 de esta calle, a 320 reales el juego. Se vendieron solo 27 de los 300 ejemplares. Goya retiró la edición poco después; según la tradición, temía que la Inquisición actuara contra las estampas.

Sus nombres

  • Calle del Desengaño (primera mención documentada)Anterior a 1656
  • Calle de los Basiliosc. 1611–siglo XVIII
  • Travesía del Desengaño (paralela, antes Calle de la Flor)Hasta c. 1835
  • Calle del Desengaño (tramo completo hasta Fuencarral)Siglos XVI–1910
  • Calle del Desengaño (tramo actual)Desde c. 1929
Honoríficos / Abstractos Abstractos origen disputado
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