Calle del Barco

Barrio de las Letras · Universidad

El nombre alude a la forma del terreno al explanarse para construir el convento de mercedarias descalzas en el primer tercio del siglo XVII. La tradición, recogida por Capmany (1863) y Peñasco y Cambronero (1889), atribuye el apodo a la observación de que el solar excavado recordaba el casco de un barco. El nombre anterior —⁠Calle de Don Juan de Alarcón⁠— remitía al sacerdote Juan Pacheco de Alarcón, albacea testamentario de doña María de Miranda y fundador efectivo del convento en 1609.

La calle une la calle del Desengaño con la plaza de San Ildefonso, en el barrio de Universidad, distrito Centro. Su trazado ocupa suelos que pertenecieron al prior de Santo Domingo de Silos, en las llamadas eras de San Martín; el prior cedió parcelas a dos nobles: al marqués de Leganés para el convento de los Basilios (en la calle del Desengaño) y a la marquesa de Villaflores para el convento de mercedarias descalzas que Juan Pacheco de Alarcón formaliza en 1609 y que hoy se conserva en la esquina con la calle de la Puebla. El origen del topónimo es uno de los más discutidos del callejero madrileño. Antonio de Capmany, en su Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid (1863), apunta ya a la configuración del terreno como causa del nombre. Hilario Peñasco y Carlos Cambronero (1889) lo recogen con más detalle y añaden la tradición oral: al contemplar los trabajos de explanación del solar, alguien del entorno de la marquesa de Villaflores exclamó que el terreno rebajado parecía un barco. Una variante atribuye la frase a la propia marquesa; otra la desplaza al confesor Juan de Alarcón, quien habría completado el símil con «en el que van frailes y monjas». Esta segunda versión, más literaria, circuló después en los cronistas del siglo XIX sin que ninguno cite un documento que la respalde. Mesonero Romanos recoge la explicación morfológica —⁠la figura del pavimento igual a la del casco de un buque⁠— como la más verosímil. El plano de Pedro de Texeira (1656) registra todavía la vía como Calle de Don Juan de Alarcón. En el plano de Antonio Espinosa de los Monteros (1769) ya figura como Calle del Barco. El cambio de nombre tuvo lugar, por tanto, en el intervalo de esos ciento trece años, aunque no consta un acuerdo municipal preciso que lo fijara. Las primeras construcciones particulares documentadas datan de 1747. A finales del siglo XIX funcionaba en el número 20 la Sociedad Protectora de Animales y Plantas, fundada el 5 de mayo de 1878 por Emilio Ruiz de Salazar. La calle tuvo en esa centuria cierta vocación de pensiones y casas de huéspedes: en una de ellas se alojó el joven Antonio Cánovas del Castillo cuando llegó a Madrid en 1845 a trabajar como empleado de ferrocarriles antes de iniciar su carrera política.
Cuando Antonio Cánovas del Castillo llegó a Madrid en 1845, con diecisiete años y sin más respaldo que su tío Serafín Estébanez Calderón, se hospedó en una pensión de esta calle. Trabajaba entonces como empleado en la Dirección de Caminos de Hierro de Madrid a Aranjuez y cursaba Derecho por las noches. Nada en aquel hospedaje del Barco hacía prever que el inquilino sería siete veces presidente del Consejo de Ministros.

Sus nombres

  • Calle de Don Juan de AlarcónAntes de 1656 – entre 1656 y 1769
  • Calle del BarcoDocumentado en el plano de Espinosa (1769) – hasta hoy
Objetos Objetos origen disputado
Ver fuentes (8)