Calle de Montserrat
Barrio de Universidad
La calle toma su nombre del convento e iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, fundados por Felipe IV para acoger a los monjes benedictinos castellanos expulsados del monasterio catalán de Montserrat tras el levantamiento de 1640. El convento se construyó desde 1668 junto al portillo de Fuencarral, en el paraje que hoy forman la calle de Montserrat y la de San Bernardo. El nombre vigente se fijó en 1835, según consignan las fuentes de nomenclatura histórica consultadas.
La calle discurre en el barrio de Universidad (distrito Centro), entre la calle de San Bernardino al norte y la del Conde Duque al sur, cruzando las de Amaniel, del Limón y del Acuerdo. Su orientación es aproximadamente norte-sur y su recorrido no supera los trescientos metros.
El detonante de su historia está en Cataluña. En 1640, el abad del monasterio de Santa María de Montserrat era fray Andrés, benedictino castellano elegido conforme al régimen de patronato que, desde 1493, mantenía a los abades del cenobio dentro de la congregación de Valladolid. La comunidad catalana, harta de que el abadiato recayera siempre en un castellano, aprovechó el levantamiento contra Felipe IV para expulsar a los monjes de Castilla. El rey decidió no forzar su regreso y encargó al conde-duque de Olivares que les buscara acomodo en Madrid. Se les concedió una casa extramuros con una renta anual de seis mil ducados, pero el lugar resultó insalubre y los monjes pidieron trasladarse al interior del caserío. Eligieron un solar junto al portillo de Fuencarral, en el extremo norte de la calle Ancha de San Bernardo, donde en 1668, ya bajo Carlos II, Sebastián Herrera Barnuevo trazó los planos de la iglesia y las dependencias conventuales. Herrera Barnuevo murió en 1671 sin ver levantadas las paredes; Gaspar de la Peña continuó las obras, que se detuvieron a la altura del crucero por falta de fondos. Pedro de Ribera retomó la construcción en 1716 bajo el nuevo reinado borbónico: completó la fachada principal, añadió el chapitel bulboso de la única torre que se terminó y dotó al conjunto de la ornamentación barroca que aún lo caracteriza. Las obras se paralizaron definitivamente en torno a 1720: la cúpula, el ábside y la segunda torre quedaron sin ejecutar.
El plano de Pedro Texeira (1656) recoge ya la primitiva construcción benedictina en ese ángulo de San Bernardo con Quiñones, antes de que se iniciaran las obras del edificio definitivo. Es uno de los pocos establecimientos religiosos del Madrid de los Austrias cuya primera presencia puede rastrearse en la cartografía histórica anterior a su fábrica permanente.
En 1836, la desamortización de Mendizábal suprimió el convento. El edificio se destinó a cárcel de mujeres con el nombre de Casa Galera, función que mantuvo durante décadas hasta que la directora de prisiones Victoria Kent trasladó el establecimiento penitenciario a la cárcel de Ventas en los años treinta del siglo XX. Mientras tanto, en 1851, las monjas concepcionistas ocuparon parte del conjunto; fueron expulsadas en 1868. Los benedictinos de la abadía de Santo Domingo de Silos recuperaron el usufructo de la iglesia en 1918 y el conjunto completo en 1935. En 1914 el edificio había sido declarado Monumento Nacional.
Durante la Guerra Civil la iglesia sirvió de salón de baile y cuatro monjes del priorato fueron ejecutados. Tras 1939 se reestableció la comunidad y el edificio fue restaurado entre 1982 y 1991, completando el presbiterio y la fachada occidental según proyecto de Antón Capitel. Hoy funciona como priorato dependiente de Silos y como residencia de ancianos en las alas conventuales.
La calle debe su nombre al convento, que a su vez lo lleva de la imagen de Santa María de Montserrat que los monjes trajeron de Cataluña como memoria de la que dejaban en la montaña serrada. El referente último es el topónimo geográfico catalán, pero la cadena semántica que ata el nombre madrileño pasa por la advocación mariana, no directamente por la montaña.
Al costado norte del conjunto conventual se levantó en 1891 la primera fábrica de la cervecería Mahou, con fachadas a las calles de Amaniel, Montserrat y del Limón; la fábrica cerró en 1964 y el edificio acoge hoy el Museo ABC.
Benito Pérez Galdós sitúa en esta iglesia una escena de su novela Miau (1888): el niño Luisito siente un miedo paralizante ante el Cristo de Burgos, un crucifijo de tamaño natural con cabello natural y manchas de sangre, al que atribuye un aspecto aterrador. Galdós lo describe en el lado derecho del templo, aunque la imagen ocupa en realidad la capilla izquierda. La escultura original, atribuida a Alonso Cano, pasó a la Academia de Bellas Artes de San Fernando; la reproducción que permanece en la iglesia conserva la tradición de colgar huevos de avestruz a sus pies, ofrenda cuyo origen se vincula a un mercader burgalés que los trajo de África.
Sus nombres
- Calle de San AntonioAnterior a 1835 (tramo o denominación anterior)
- Calle de San Juan la NuevaAnterior a 1835 (tramo o denominación alternativa)
- Calle de MontserratDesde 1835
Ver fuentes (9)
- Origen de la calle y Monasterio de Montserrat — Cosas de Los Madriles (2015)
- Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat — Wikipedia
- Monasterio de Montserrat — Patrimonio y Paisaje, Ayuntamiento de Madrid
- Iglesia Parroquial de Benedictinos de Montserrat y su entorno — Comunidad de Madrid
- Priorato de Ntra. Sra. de Montserrat de Madrid — Abadía de Silos
- Paseando por la Malasaña del siglo XVII — El Diario / Somos Malasaña
- Los huevos de avestruz de la iglesia de Montserrat — Música y Pitanzas (2014)
- Calle de Montserrat — Wikidata (Callejero oficial Ayuntamiento de Madrid)
- Antigua Fábrica de Cervezas Mahou en la Calle Amaniel — Arte en Madrid (2010)