Calle de San Dimas

Barrio de Universidad

Humilladero dedicado a San Dimas, el llamado Buen Ladrón del Evangelio de Lucas (23:39-43). El terreno donde se levantaba el humilladero pertenecía al Duque de Monteleón. La devoción al personaje arranca de los evangelios apócrifos, en particular el Evangelio de Nicodemo, que le da el nombre «Dimas»; los textos canónicos no lo nombran. Al desaparecer el humilladero, la imagen del santo y sus supuestas reliquias se trasladaron al Convento de la Merced.

La calle arranca de la Calle de la Palma y muere en un muro sin salida, unos 219 metros en total, en el barrio de Universidad (distrito Centro). Ya figura con su nombre en el Plano de Espinosa de los Monteros (1769), lo que sitúa el origen del topónimo al menos en el siglo XVIII, aunque el humilladero probablemente es anterior. En el Plano de Texeira (1656) la zona formaba parte del extrarradio inmediato a la Cerca de Felipe IV; la calle, sin salida y de tráfico residual, no aparece rotulada en ese plano, lo cual es habitual para vías secundarias de esa escala. El terreno fue durante siglos propiedad del ducado de Monteleón, cuyo palacio ocupaba un solar importante entre el Portillo de Fuencarral y la Calle San Bernardo. Cuando el humilladero dejó de funcionar, la imagen de San Dimas pasó al Convento de la Merced, que daba nombre a uno de los establecimientos caritativos del barrio. El muro que hoy cierra el fondo de la calle fue durante casi un siglo el límite trasero del Hospital de La Princesa: fundado entre 1852 y 1857 por orden de Isabel II para conmemorar el nacimiento de su hija la infanta Isabel Francisca, el hospital se construyó en el Paseo de Areneros (actual Calle Alberto Aguilera), con la fachada trasera a esa vía y la entrada principal frente a San Dimas. El edificio, de dieciocho pabellones en peine diseñados por el arquitecto Aníbal Álvarez Bouquel, funcionó hasta la Guerra Civil (1936-1939), fue cedido al Servicio de Sanidad Militar en 1953 y demolido en 1962. Sobre el solar se levantó entre 1968 y 1974 el conjunto de viviendas para la Cooperativa Militar, obra de los arquitectos Fernando Higueras y Antonio Miró, cuyos volúmenes son hoy la vista que corona el fondo de la calle. La calle transcurre paralela al tramo de la Cerca de Felipe IV que ocupaba parte de la Calle de Santa Cruz de Marcenado. Su carácter de callejón sin salida, su escala doméstica y los edificios del siglo XIX conservados le dan un perfil poco alterado. El local de música Siroco, abierto en 1990 en su sótano, fue durante décadas el referente musical del barrio para bandas emergentes.
La entrada principal del Hospital de La Princesa daba a la Calle de San Dimas, no a Alberto Aguilera. Durante décadas, enfermos, médicos y visitantes del hospital más emblemático del ensanche norte de Madrid accedían al edificio por esta calle sin salida que llevaba el nombre del patrón de los ladrones arrepentidos.

Sus nombres

  • Sin nombre documentadoAnterior a 1656
  • Calle de San DimasAntes de 1769 — actualidad
Religión y devoción Santos origen disputado
Ver fuentes (7)

Cruces y bocacalles