Calle del Acuerdo

Conde Duque·Universidad

El nombre registra el acuerdo administrativo firmado hacia 1650 para determinar de qué convento se traerían las primeras monjas de las Comendadoras de Santiago: del de Santa Fe de Toledo o del de Santa Cruz de Valladolid. El documento se suscribió en la imprenta de Quiñones, que se hallaba en esta misma calle. Ganó la opción vallisoletana. Existe también una tradición popular que hace derivar el nombre de las palabras «sí, yo me acuerdo» pronunciadas por una joven devota al reconocer en el convento al apóstol Santiago, pero esta versión es considerada secundaria por los historiadores.

Calle del Acuerdo, en el barrio de Universidad, rodea por el norte la manzana del convento de las Comendadoras de Santiago, el primero levantado de nueva planta en la capital. Su fundación legal data de 1584, pero las monjas no llegaron hasta 1650, cuando Felipe IV mandó trasladar la comunidad desde Valladolid. Y ese traslado encierra el porqué del nombre. Antes de fijar el destino de las fundadoras, los presidentes del Consejo de Castilla y del Consejo de Órdenes anduvieron enfrentados sobre su procedencia: unos las querían del monasterio toledano de Santa Fe; otros, del vallisoletano de Santa Cruz. El documento que zanjó la disputa a favor de Valladolid se firmó en la imprenta de Quiñones, tenida por la más antigua de Madrid, que estaba en esta misma vía. Corre además otra explicación. Se cuenta que una joven devota reconoció en un retrato del apóstol Santiago al peregrino que la había guiado hasta Madrid, y exclamó: «sí, yo me acuerdo». Las dos versiones han llegado hasta hoy sin que ninguna haya prevalecido, y cada cual se queda con la que prefiere.
Una joven procedente de la Montaña de Burgos llegó a Madrid hacia 1650 portando una imagen del Niño Jesús que custodiaba en una ermita local. Según la tradición conservada por las propias Comendadoras, al entrar en el convento recién fundado y ver el retrato del apóstol Santiago vestido de peregrino reconoció en él al joven que tiempo atrás la había animado a hacer el viaje y se había esfumado sin dejar rastro. La exclamación que pronunció al reconocerlo, «sí, yo me acuerdo, este es el peregrino que yo he visto», quedó fijada en el nombre de la calle. La imagen que trajo, el Niño Montañés, sigue venerada en el monasterio y tiene fama de milagrosa para la curación de niños enfermos.

Sus nombres

  • Sin denominación propia documentada / zona de Santo DomingoHasta c. 1650
  • Calle del AcuerdoDesde c. 1650–1660
  • Calle de Mateo Escolano1936–1939
Hechos Efemérides origen disputado
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